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miércoles, 6 de marzo de 2013

En otro país



En otro país es un nuevo capítulo en esa gran película que es la filmografía de Hong Sang Soo de los últimos años. Fiel a su estilo único, casi a punto de convertirse en un género propio, vuelven a aparecer los frágiles personajes que como envases transparentes dejan ver hasta el último detalle de su interior.

Este formato tan suyo son esas escenas mitad guionadas y mitad improvisadas, que logra que todas sus películas tengan una cohesión enorme, lo que muestra a las claras la muñeca del director a la hora de impartir lineamientos a sus dirigidos. Una técnica que en otras manos significaría correr el riesgo de enfrentarse a un collage poco claro o a un espasmódico sucedáneo de sentires.

La cinta da vida a tres libretos imaginados por una aspirante a guionista. En ellos conviven los mismos personajes y el mismo paisaje, sólo que se alteran las historias. Todo gira alrededor de la visita de Anne (Isabelle Huppert) a Mohang, una localidad costera de Corea del Sur. Por distintos motivos, ella arribará al lugar, se comunicará con los locales en inglés, con algunos de manera más fluida que con otros. Y allí ya hay algo de la historia, pues es el lenguaje un poderoso personaje, a través del cual aparecerán las relaciones con el resto del elenco.



Como piezas mágicas, los relatos se encadenan, se ensamblan y desacoplan en bello ballet. Isabelle Huppert compone el personaje de culto de su carrera. En algunos casos podría suponerse que hace de ella misma, pues el efecto que provoca en los pobladores es de gran magnetismo, como cuando un famoso es detectado en un restaurante. Aniñada, provocativa y a veces naif, no puede moverse por el lugar sin generar sensaciones alrededor. Pero Isabelle es Huppert, y si bien brilla por si sola dentro del cualquier constelación, aquí está enmarcada por el distinto dirigir de Hong. Que continúa con los personajes que tras algunas copas y muchos cigarrillos terminan diciendo algo de más, que luego costará reparar. Que sigue con sus acercamientos de cámara para llevar nuestra atención allí donde se desea. Que sigue dejando la cámara en el que escucha y no en el que habla, como buscando que prestemos más cuidado a cómo se recibe el mensaje que al mensaje mismo. Y que sigue haciendo mostrar a sus personajes con todos sus condimentos, sin el más mínimo temor de hacerlos pasar el ridículo.



Difícil no estar agradecido, más aún no celebrar la entrega de este nuevo capítulo en las historias de directores, actores y guionistas que buscan a veces formar parte de algún selecto universo paralelo, pero que acaban teniendo los mismos problemas que el resto de la gente que pisa el planeta. Yoo Joon-sang es el guardavidas, que se esfuerza en su inglés con tal de lograr cautivar a Anne. Viejo conocido de Hong, participó en varias de sus películas, como El día que él llega, Hahaha y Like you know it all. Del mismo modo las bellas Moon So-ri y Jeong Yu-mi son habituales en el elenco del coreano.

Huppert se declara muy interesada en el cine asiático, y dice que considera sus proyectos cuando tienen el tono y el ritmo correcto. Agrega que le gustaría trabajar con Kim Ki-duk y Park Chan-woo. Hacer En otro país es en parte algo que ella ama: estar en otro país, en otro lado físicamente e intelectualmente.

Hancinema: http://www.hancinema.net/korean_movie_In_Another_Country.php
Imdb: http://www.imdb.com/title/tt1989712/

martes, 14 de junio de 2011

Hahaha



Quien haya visto más de una película de Hong Sang Soo habrá de coincidir que sus escenarios más comunes y exitosos son las borracheras y las incomodidades. Largas conversaciones en bares o restaurantes, la mesa desbordando de botellas vacías como prueba del tono distendido de la charla, cuando, indefectiblemente, se produce una situación de incomodidad a raíz de alguna frase inoportuna o desubicada que alguien lanzó sin cuidado. Sucede entonces un silencio molesto y la mirada inquieta de alguno de los eventuales testigos que desearía desvanecerse en el aire; también surgirá la búsqueda de la reparación del mal momento, a veces a tiempo, por lo general tardía, casi siempre inútil. Y posteriormente, como sea que termine la conversación, se verá a alguien salir del bar tambaleando por la borrachera o directamente volcando en la peor de las escenas posibles.

Y también, como en todo el universo del director coreano, los protagonistas son siempre atribulados directores de cine, guionistas, escritores o críticos que luchan por conjugar su existencia terrenal con su arte. En general son mediocres, con escasa o nula repercusión pública, o con suerte, de culto y/o fuertemente cuestionados. También se los puede ver como intentan destacarse entre gente común, cuando surgen las clásicas preguntas y cuestiones acerca de su arte u oficio.

En Hahaha (jajaja en español), Jo Moon-kyeong (Kim Sang-kyeong) es director de cine, y planea irse a vivir a Canadá con su tía. Antes de su partida, se encuentra con su amigo Bang Joong-sik (Yoo Joon-sang), que es crítico de cine. Coincidentemente, ambos vienen de estar en la ciudad costera de Tongyeong, hace poco tiempo, pero separadamente y sin saber el uno del otro. Con el correr de la charla, se verá que no solo han estado en el mismo lugar en el mismo tiempo, sino que han interactuado con las mismas personas y hay sido protagonistas de historias entrecruzadas.



Pronto se sabrá que el director de cine que carga Sang-kyeong en verdad aún no ha filmado ninguna película, está sin trabajo y busca recuperar urgentemente su autoestima. De hecho, se muda a Canadá, donde su tía que regentea tiendas de revelado de fotos al instante, le ha ofrecido trabajo en una de ellas. Intentando crear su propia mística, habla con sentencias, trata de recordar refranes o frases célebres y las repite, pero inadecuadamente o en momentos incorrectos, con lo cual logra el efecto inverso al deseado.

Joong-sik, por su parte, es un crítico que busca impactar con sus opiniones, pero en general sólo alcanza con irritar a su interlocutor. Toma pastillas para la depresión, a la vez que está siguiendo un tratamiento por hipnosis en Seúl. Es frecuente que recuerde que es momento de tomar su medicación cuando está eufórico en medio de una plática. Está casado, pero no soporta estar en su casa. Tiene una relación paralela con Ahn Yeon-joo (Ye Ji-won), una azafata con la que se ve hace seis meses y que ya está comenzando a demandar un lugar en su vida.

Yoon Yeo-jeong interpreta a la mama de Moon-kyeong, dueña de un restaurante en el que sucederán muchos de los encuentros de la película. Moon So-ri (Oasis, Caramelo de menta) es la guía Wang Seongok, y se la verá en toda su plenitud, impetuosa, vacilante y expresiva como siempre.

La hermosa Kim Gyoo-ri-I, que encarna a No Jeong-hwa, la ayudante de cocina de la madre del director, es una excelente y muy prolífica actriz que maneja como los dioses una gestualidad que oscila entre la inocencia y la provocación. Hace poco tiempo la he disfrutado en el segmento "El hombre 33" de la muy buena "Los cinco sentidos de eros". Completan el elenco Kim Kang-woo como el poeta Kang Jeong-ho y Kim Yeong-ho como el Almirante Yi.

Algunos diálogos (¡esta ES una película de diálogos!) son destacables, y sólo pueden tener cabida en el estado de tontera que suele producirnos estar enamorados. Escena en un restaurante. Ella esta terminando su plato, intestinos de cerdo. Él no come, y mira con cierto reparo el plato de vísceras.

…
-¿Crees que soy la más bella?
-Si. Cuando me siento normal, el 95% de lo que haces me gusta.
-¿Qué tengo de lindo?
-Todo. Todo lo que haces es hermoso, hasta tus zapatos son encantadores. Cuando miro a otras mujeres, son a veces hermosas, pero tú eres hermosa siempre. Hasta el color de tus ojos cuando miras televisión es bello.
-Pero no te gusto cuando estoy comiendo esto.
-Sólo porque no me gusta esa comida, tontita.
-Eres muy egoísta.
…



Se repite Hong, trabajo tras trabajo, y se agradece que así sea, porque no falla. No deja de mostrarnos a nosotros mismos, en cada una de nuestras simplezas y debilidades, más allá de las distancias culturales que puedan existir. Sería un interesante desafío para el coreano filmar con actores occidentales en algún lugar distinto de su país. Acordaríamos tal vez algún punto de encuentro con las comedias de los últimos años de Woody Allen tal vez, allí dónde las pláticas parecen excederse hasta que el mundo acaba, si bien en Corea no aparezca tan a menudo la figura del psicoanalista que viene a recibir nuestra catarsis.

Es imposible para el espectador no verse a sí mismo en esos trances que nos tienen como protagonistas de épicas metidas de pata. En las películas de Hong, nos encontraríamos con hombres que lloran como niños con más frecuencia que la imaginamos, con mujeres que pierden la compostura o no vacilan en mostrarse fuera de control. Nos veríamos en la cama teniendo relaciones que se parecen más a la lucha que a la danza de la comedia musical. Nos hallaríamos reflejados en peleas callejeras protagonizadas por hombres iracundos y no por atletas que se turnan para el golpe. Con lo endeble de nuestros principios cuando del tema del corazón se trata. Con la crudeza de nuestros padres y las crueldades de nuestros hijos. Nos encontraríamos con nosotros mismos. Y ese es el gran valor, que allí, en la otra punta del globo, haya una persona que entienda exactamente eso que te pasa.

Hancinema: http://www.hancinema.net/korean_movie_Ha_Ha_Ha.php

lunes, 13 de septiembre de 2010

Noche y día



No es fácil ver el cine de Hong Sang Soo desagregando una película de la otra. Por lo menos a mí me cuesta particularmente. Aunque no haya un hilo, hay una continuidad en el tono del relato, en la gestualidad y en la construcción de los conflictos que hace que todas sus obras puedan ser vistas como distintas partes o emisiones de un todo integral.

Sus películas son como obras teatrales llevadas al cine. Hay largos parlamentos, casi ausencia total de música, y una juego de tics de cámaras y lentes de aumento que se suman al relato como si fueran un personaje más. El tono es lento, a veces cansino, y no espere persecuciones callejeras o trompadas y besos antes del minuto 7: el cine del director surcoreano se parece más a la vida de todos nosotros.

Noche y día es una película del año 2008 y cuenta la historia de Seung-nam, un pintor con cierto renombre que decide viajar a París como excusa para evitar ser arrestado por fumar marihuana. Dejando en Corea a su esposa y su trabajo, se instala en París en una hostería frecuentada por la comunidad coreana. Por las noches, telefonea a su esposa, y juntos lloran apenados a la distancia a uno y otro lado del teléfono. La noche y el día de los que habla el título hace referencia la diferencia horaria entre los países y al momento en que se llevan a cabo estas conversaciones.

La gran parte del film se desarrolla en París. Seung-nam se va afincando en la hostería de Mister Jang, el hombre que regentea el hostal y da consuelo a su nostalgia. Poco a poco va conociendo otras personas, entabla algunas relaciones, y se encuentra con una vieja novia suya. Allí en sus cuarentas, el protagonista comienza a refrescar sensaciones que habían quedado archivadas con el paso del tiempo y tal vez algo amenazadas por la rutina. Las conversaciones con su esposa por las noches lo volverán a la realidad.



Desconozco la legislación coreana al respecto de fumar marihuana, pero inicialmente parece mucho que una persona decida irse del país para evitar ser detenido sólo por eso; máxime con la presencia y apariencia social del personaje, que no encaja en ningún perfil pasible de ser sospechoso. Puede tener que ver con la exageración, con la desmesura que a veces muestra el personaje, su inseguridad para manejar las situaciones, o tal vez como una excusa para intentar un cambio de rumbo. Pero en Hong Sang Soo estas situaciones deben verse como los reemplazantes naturales a los tiroteos o a las escenas eróticas con la cámara girando alrededor de la cama que tanto aparecen en el circuito tradicional de cine. Esos son los hechos que hablan del guión, y quedarse discutiendo con uno mismo acerca de la verosimilitud de algunos sucesos es perderse el pase de magia que corona el truco. Las pausas en las discusiones es otro elemento propio, aquí a veces la gente (como uno) se queda sin palabras, y tiene que pensar, no se le ocurre la respuesta ingeniosa inmediatamente. Los hombres pueden llorar como niñas, y tener dudas existenciales también.

Existe también una fuerte referencialidad en las películas de Soo. Sus personajes son directores de cine, guionistas, artistas, y algunos cercanos hasta le critican que las cosas que dicen o hacen en sus vidas reales pueden aparecer en las películas. En esas charlas, en esas escenas de catarsis tan comunes, lo que aparece es la fibra humana más íntima, casi como el microcosmos de persona. Hay una obsesión constante con la capacidad de conectarse de la gente, algo que Soo entiende como el gran problema de este tiempo. Por otra parte, es casi inevitable que en algún momento de una película suya, el espectador se sienta incómodo, producto de alguna escena de gran llegada que lo referencie, como pueden ser borracheras descontroladas o escenas de sexo totalmente faltas de plasticidad y coreografía (una vez más, como las nuestras).

Recomendar a Soo no es fácil. De quien se dice nada menos que ser el nexo entre Antonioni y oriente, se puede comenzar con sus obras más antiguas, pero no se deben sacar conclusiones hasta haber visto una buena cantidad de ellas. Como una serie, que temporada a temporada nos va atrapando y llevando, pero que no busca un estallido final, sino hacernos comprender que lo importante se encuentra en cada mirada y en cada susurro.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt1176096/
Hancimena: http://www.hancinema.net/korean_movie_Night_and_Day.php

lunes, 28 de diciembre de 2009

Sed




Con Sed (Bakjwi) vuelve el mejor Park Chang-Wook. Los que los seguimos desde siempre, disfrutamos su cine. En su anterior trabajo, Soy un cyborg (2006), experimenté por primera vez cierta desilución; tal vez el hilo conductor no fue lo sólido que esperaba, o la sensación de sorpresa constante que acompañaba cada estreno no fue tal. En Sed, el director coreano vuelca un vertiginoso despliegue de sensaciones en cada escena.

Vuelve a aparecer el fino humor negro; no se trata de una película más de vampiros, ahora tan de moda y fomentados por el mercadeo para adolescentes. El personaje en cuestión no calza colmillos, sino sotana, broma irónica que nos arranca una mueca algo incómoda ya desde el inicio del film. Para darle más lujo al celuloide, el papel corrió a cargo del gran Song Kang-Ho, quien ya trabajó para Park en Lady Vengeance (2005), Sympathy por Mr. Vengeance (2002) (ambas de la trilogía de la venganza junto a OldBoy, del 2003) y Zona de riesgo (2000) El actor coreano es una de las estrellas de su país, ganador tres veces del premio a mejor actor de la industria del cine asiático (The Host, Secret Sunshine y The Good, the Bad, the Weird) Su rostro y su carga gestual lo asume como un hombre que siempre parece bueno, desafortunado o como menos muy sufrido. Aquí otra vez la angustia vuelve a acompañarlo, y deberá sortear uno a uno los obstáculos que le impone su doble rol de sanador y chupsangre.




Todos aquellos clichés propios del cine de vampiros en Sed son recreados y tratados con una nueva mirada: el cura se debate entre su misión sacerdotal y su incontenible deseo pecaminoso. Quiere buscarle la vuelta, sabe que necesita de sangre, pero no quiere incurrir en todo lo que ya conocemos que hacen estas criaturas. Para colmo de males, su condición muerto viviente le proviene accidentalmente, como una especie de contagio mientras atiende enfermos con la mayor abnegación. Como todos los anteriores del cine, este vampiro sufre y se castiga, pero de forma diferente; lo mismo sucede con el amor y el sexo, que tras años de castidad religiosa, le brota de forma irresistible, a la vez que la culpa. Conserva sus condiciones y ritos, pero los dota de un nuevo ingrediente: esta vez la sangre con la que comulga no es la de Cristo.

La belleza y la bizarría se combinan armónica y maravillosamente. Allí cuando estamos terminando de digerir una imagen que en otro contexto podría desagradar o resultar impresionable, pero en este cuadro se compone de manera llevadera, irrumpe el gag, el humor imprevisto, o la tragedia más mundana. Los diálogos, el guión, la música, todo articula de un modo fantástico, al punto de no percibir las dos horas y cuarto de duración. Párrafo aparte para Kim Ok-Bin, la bella actriz que interpreta a Tae-ju, quien experimenta un cambio de fisonómico magistral con el correr del film.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt0762073/

miércoles, 11 de marzo de 2009

Nieve de abril



Recuerdo que, cuando se estrenó esta película, eludí verla básicamente por su casi inocultable pinta de dramón romántico al que son particularmente afectos los realizadores coreanos, máxime teniendo en cuenta que a mi no me gustan los dramones. Finalmente me decidí darle una oportunidad y debo reconocer que mi prejuicio de aquel entonces me jugó una mala pasada. Nieve de abril es una buena película, poblada de gestos y silencios que junto con la cuidada fotografía redondea una obra interesante.

La mayor parte del film transcurre en un centro hospitalario. In-su (Bae Yong-jun) es ingeniero de iluminación y trabaja para una empresa que monta shows musicales. Seo-young (Son Ye-jin) es una simple ama de casa. Ambos son llamados de urgencia del hospital en el cual ingresaron sus respectivas parejas gravemente heridas tras haber sufrido un accidente automovilístico. Allí se conocerán, sumidos por la angustia en medio del drama que los acoge.

El conflicto que gobierna la obra se presenta rápidamente sin mayores misterios, y justamente ahí descansa su mayor logro: en el transcurrir. El clima general acompaña las encontradas sensaciones de In-su y Ye-jin al descubrir las circunstancias que enmarcaron el accidente de sus esposos. La historia es, por decirlo de alguna manera, chica, sin demasiados derivados ni complicadas ramificaciones: ya demasiado tienen ambos con lo que les toca vivir, y seguramente fue el deseo del director Hur Jin-ho mostrar ese drama sin ningún otro ingrediente que pudiera distraer la atención del espectador.





La película tiene el valor de instalar en quien la disfruta el concepto de fragilidad. Lo frágil de las relaciones, de las posesiones, y, por supuesto, de la vida misma. Genera preguntas a fuerza de provocar incómodos momentos en los protagonistas, pero que a la vez, no dejan de ser reales para la vida real de cualquiera del resto de los mortales. Maneja con sutileza los tiempos, dosifica la música sin predecir momento alguno, y hasta se permite algún que otro chiste de humor oscuro.

Sin embargo, y desde mi punto de vista, el logro mayor del film es no sentirse obligado a dar una respuesta acorde con la moral dominante de buena parte del stablishment cinematográfico. Cualquiera que consuma cine norteamericano y europeo de masas, seguramente descubrirá en Nieve de abril muchas referencias otras películas con alguna que otra similaridad en la trama, pero su inconsciente le llevará a pensar que el desenlace marchará hacia un sitio que no es el elegido por Hur Jin-ho.

No es de nevar en abril en Corea, más bien es primavera, aunque cada tanto, muy cada tanto, sucede que el clima da esas sorpresas, y las personas se deleitan con la pureza de la nieve fuera de tiempo. Así se nos plantea esta Nieve de abril, tan fuera de lo común, siendo simplemente un fenómeno con el que convivimos todos los años.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt0448663/

lunes, 6 de octubre de 2008

La textura de la piel



Se trata de una delicada película que nos presenta a Min-woo, un sencillo muchacho que se gana la vida de fotógrafo, y que se reencuentra con una vieja compañera de colegio que supo ser su novia de entonces. Acuerdan tener sexo, más llevados por el recuerdo y algún que otro beso pendiente que por la pasión. Por algún motivo no aclarado, acuerdan hacerlo sólo 9 veces.

En medio de esta nueva relación, Min-woo presencia un accidente en el cual un automóvil atropella a una chica. El corre a socorrerla mientras que el auto se da a la fuga dejando la calle solitaria. La chica finalmente muere en sus brazos.

A partir de allí, la presencia de esta mujer invade de alguna manera la vida de Min-wo, pero de una manera muy particular. Es una presencia inadvertida, que se percibe en su casa, a modo de rastros dejados por algún visitante intruso, o bien como un tercero que presencia los encuentros sexuales con su amante.

Debo aclarar que esta película en ningún momento engrosa la lista de películas-orientales-de-muertos-que-vuelven-por-venganza. La duda invade en todo momento a Min-woo, y hay interesantes paralelismos entre esta borrosa presencia y su relación con su ex novia, quien también muestra fisuras en su relación con su actual marido, y no termina de resolver su presente.

De una intensidad moderada y de muy bella fotografía, esta película muestra varios encuentros íntimos bien logrados. Una hora y media de muy suave erotismo.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt0487948/

domingo, 21 de septiembre de 2008

Caramelo de menta



Lee Chang-dong es escritor, director y novelista nacido en 1954. En el período 2003-2004 fue ministro de cultura y turismo de su país, Corea del Sur. Según sus propias palabras, durante la campaña electoral, el entonces candidato y más tarde presidente Roh Moo-hyun prometió que de ganar las elecciones, su ministro de cultura sería un personaje elegido del campo de la cultura más que un político de carrera. El hecho es que una vez en el sillón presidencial, Lee Chang-dong fue recomendado para ocupar el cargo por clamor popular.

Ya antes de llegar a filmar era un reconocido escritor y al poco de lanzar su primer novela fue convocado para escribir para el cine. Caramelo de menta es su segunda película, y al igual que su predecesora, El pez verde, constituye una crítica a la sociedad coreana.

La historia se centra en Yeong-ho, quien se suicida al comienzo de la película, y en ese momento ve pasar frente a sus ojos los últimos veinte años de su vida, y de alguna forma, los sucesos más relevantes de la historia reciente de su país. Yeong-ho pasó sucesivamente por la milicia, la policía y posteriormente los negocios. Corea del sur, retratada como democrática y capitalista, vivió en los 80 una fuerte carga ideológica orientada a su antagónica del norte, socialista y nacionalista. En realidad estuvo gobernada por regímenes autoritarios, y recién en 1987 se realizaron elecciones justas y directas. El caramelo de menta del título alude a la primera golosina que apareció en el país, y su relación con la frescura y la inocencia de la juventud.

El film está narrado en capítulos que constituyen los hitos fundamentales en la vida del protagonista, en forma cronológica inversa. No son correctas las comparaciones con Memento, de Christopher Nolan. Aquí el sentido del relato está estructurado en un orden que no puede ser otro por la densidad del drama del personaje, y no responde a ningún cliché o guiño snob por parte de su director. Nota: reconozco que a Memento le guardo algún rencor por hacerme esforzar más de la cuenta en llevar el hilo en un laberinto, y que esta situación de forma terminó por alejarme de la compresión del drama en cuestión.

Acompaña a Sol Kyung-gu como Yeong-ho, la gran Moon So-ri, que tras este film descollaría en Oasis (del mismo director) y La esposa de buen abogado.


Imdb:http://www.imdb.com/title/tt0247613

sábado, 6 de septiembre de 2008

El poder de la provincia Kangwon



Esta es la segunda película que el director coreano Hong Sang Soo filmó, allá en 1998. Cómo se verá en otros trabajos posteriores, tiene la particularidad de estar partida en dos partes bien diferenciadas, separadas apenas por un cuadro negro de un par de segundos.

La primera parte cuenta las historia de tres amigas que realizan un viaje de vacaciones a la provincia de Kangwon, al norte de Corea del Sur. Allí conocen a un policía, quien las asiste como guía durante su estadía en el lugar. Durante una noche, todos caen en una borrachera, y Jisook, una de las chicas, acaba durmiendo con él. Una vez finalizadas las vacaciones, Jisook volverá eventualmente a Kangwon a encontrarse con el hombre, que está casado. Ella viene de terminar una relación con otro hombre mayor que ella, también casado, llamado Sangkwon.

En la segunda parte de la película vemos la historia de Sangkwon, el antiguo amante de Jisook, quien vive en familia con su esposa y su pequeño hijo. Sangkwon está atravesando un momento de crisis con su trabajo y su vida, particularmente después del rompimiento con su joven amante.

Es cuando un amigo le ofrece irse unos días de vacaciones a Kangwon, y él acepta más como una oportunidad de cambiar de suerte. Ambos hombres aprovechan las noches de soltería para salir de copas y contactar prostitutas. Sin embargo, la imagen de su antigua aventura sobrevuela cada sitio que visita, y cada encuentro que intenta concretar, más como una maldición que como un fenómeno.

Si bien ambas historias suceden en el mismo lugar y al mismo tiempo, sus dos protagonistas no cruzarán sus caminos.

Sumamente contemplativa, tranquila y muy emocional, en esta película aparecerán marcas de fábrica del director coreano. Los detalles que componen el cuadro final casi siempre se encuentran fuera de plano, o sucediendo con naturalidad por detrás de la imágen principal. La soledad y la insatisfacción que rodea a cada personaje, se muestran como una contradicción de los sitios superpoblados que frecuentan.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt0156906/