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viernes, 13 de agosto de 2010

Home



Home marca el debut cinematográfico de Ursula Meier, una directora franco-suiza nacida en 1971 que transitó sus primeros pasos en el cine documental.

Se trata de una ficción extrema, casi surrealista, de una familia compuesta por un matrimonio y sus tres hijos que viven a la vera de una autopista inconclusa y por lo tanto, no utilizada por los automovilistas. Su casa es bonita y confortable, y está construida a pocos metros del pavimento, lejos de centros urbanos visibles.

La convivencia en el núcleo familiar se ve sumamente alegre, distendida, en algún punto algo hippie, con el asfalto gris interrumpiendo un paisaje verde y natural, y a la vez sirviendo como patio de juegos y extensión habitacional de la familia: se distinguen en medio de la ruta los juguetes del niño, un sillón que el padre utiliza para fumar en las noches bajo el cielo estrellado, una pileta inflable dónde refrescarse en el verano y trastos varios.

La madre (Isabelle Huppert) está dedicada a las tareas de la casa, y el padre (Olivier Gourmet), sale a la mañana a trabajar en su auto modelo rural, mientras sus dos hijos pequeños van a la escuela y su hija mayor pasa gran parte del tiempo en una reposera tomando baños de sol con su diminuto bikini mientras escucha música de metal: una manera de disfrute que solo es posible con el marco de impunidad que puede dar semejante aislamiento. Todo allí se hace a campo traviesa: se ven los senderos marcados en los pastizales por donde el auto y los niños van y vienen a diario, y apenas se divisa alguna otra construcción a la distancia. El pequeño usa la autopista para ir a toda velocidad con su bicicleta, y tras algunos minutos de carrera alcanza las casas de sus amigos con quien comparte ratos de juego.

La familia pasa mucho del tiempo compartiendo momentos. Se bañan todos juntos, divirtiéndose y chapoteando en el agua, consumen las noches sentados en un sofá por las noches, y los primeros instantes de la película muestran un derroche de diversión y jolgorio.

Un día el escenario se ve invadido por hombres y máquinas de vialidad, que vienen a unir el tramo pendiente de la autovía, y a partir de allí la vida de la familia cambiará para siempre.



Isabelle Huppert (se sabe) tiene experiencia de sobra para manejar papeles difíciles a la vez que se mueve fácil por la pantalla, y debe ser allí donde debe buscarse el porqué de su éxito en las empresas que encara: aún en películas que no han alcanzado la redondez necesaria, su presencia siempre es destacable y engalana cualquier obra. Con Olivier Gourmet pasa algo parecido. El belga trabajó en innumerables películas, entre ellas en gran parte de las producciones de los hermanos Dardenne, y tiene una plasticidad a prueba de balas para expresar lo que le caiga en el guión. Los jóvenes que protagonizan a los hijos de la familia tienen cada uno una personalidad muy definida y están llevados a cabo de manera sobria y definida.

Cuenta la directora en un reportaje que un día mientras manejaba por la carretera se detuvo a ver lo que había a los costados, y allí a pocos metros observó casas y pudo ver a la gente en sus jardines y a través de las ventanas. Eran como historias que sucedían a su lado a medida que avanzaba por la ruta, comenta, y puso el punto de vista en imaginar lo que verían esas personas de noche y de día desde sus hogares. A partir de allí, pergeño esta interesante e inquietante historia que transita momentos sumamente dramáticos y asfixiantes.

El cine francés en su variante metafísica es capaz de llevar a la pantalla historias en donde el protagonista experimenta cuadros de depresión porque se quedó sin aceite de cocina. No es este el caso de Home. Aquí se hace presente la angustiante sensación de encierro en medio de la nada, y se pagan las consecuencias de mantener hasta el extremo una experiencia casi irreal, o como poco, muy difícil de sostener. Quizás quien está más desacoplada del funcionamiento general de la familia, la única que cuestiona de alguna forma el estatus-quo imperante, es quien goce de un resto final como para salvar lo poco que le queda ropa que le queda en esta historia.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt1319569

lunes, 28 de septiembre de 2009

Julia




Julia es una realización del director francés Erik Zonca (recomiendo La vida soñada de los ángeles), filmada en 2008 y situada parte en Los Angeles, EEUU y Tijuana, Mexico.

Julia (interpretada por Tilda Swinton) es una mujer atravesando sus cuarentas. Su vida, tal como se la presenta en los primeros minutos de la película, transcurre entre bares, fiestas y borracheras, despertando en forma alternada en camas ajenas, y con problemas económicos y depresivos que aparecen cuando el sol desnuda el malestar propio de la resaca. Un muy reducido grupo de amigotes que alguna vez fueron parejas ocasionales o vaya saber que, intenta contenerla cálida y afectuosamente, a la vez que la incita a dar por finalizada esta etapa de su vida, justo en el momento en que los años comienzan a transformar en patético lo que alguna vez fue divertido.

Julia no escucha, o trata de hacerlo, pero su pulsión es más poderosa que su voluntad. Cuando llega la noche, se enfunda en un vestido llamativo, se arregla el pelo y el maquillaje, y se vuelve a mostrar en su mejor papel, para así recomenzar el ciclo. En un intento por escapar de la espiral descendente, concurre a las reuniones de Alcohólicos Anónimos, dónde conocerá a Elena (Kate del Castillo), una mujer que padece importantes problemas psiquiátricos, y que ha perdido a su hijo en manos de su suegro millonario, quien lo tiene en custodia.

La desesperación de Elena por recuperar a su hijo tiene los límites de su locura. Elabora un plan descabellado, casi imposible, y le pide ayuda a Julia para llevarlo a cabo, ofreciéndole una enorme suma de dinero a cambio. Julia, indefensa moralmente, vulnerable por dónde se la mire, encontrará la posibilidad de hacer un buen negocio quedándose con el dinero y dejando a la desquiciada Elena reclamando por molinos de viento.




Así como sólo un nombre alcanza para dar título a la película, una actriz del tamaño de Tilda Swinton es suficiente como para hacer brillar a cualquier director de cine. La británica, a esta altura una artista absolutamente todo terreno, compone un papel que le llega a uno hasta los huesos. Se muestra deslumbrante en la noche, entre las copas y la música, y se la deja ver acabada tras la borrachera, con el maquillaje corrido y la ropa fuera de lugar. Actriz sin límites, no duda en enseñar su cuerpo de la manera mas corriente, allí dónde cualquier actriz madura tendría reparos por las normales marcas del paso del tiempo. Ya lo demostró en Zona de guerra (1999), el excelente debut como director de Tim Roth, cuando protagoniza a una mujer embarazada; tras el nacimiento, y ella aparece sin ropas con su bebé recién nacido, mostrando las marcas en su cuerpo de un post parto verdadero, ya que al momento de la filmación acababa de dar a luz a mellizos hacía apenas cuatro meses.

El film sorprende, muta, cambia, como lo hace Julia a lo largo de los devenires de la historia, que le impone distintos roles que hubiera jurado nunca ejercer. Julia, como Tilda, es un verdadero camaleón que se sabe adaptar a las más duras exigencias que le impone el destino de esta historia, y de las que sale caminando como puede: Julia, a los tumbos, con o sin alcohol encima. Tilda, brillante y conmovedora como siempre.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt0903627