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sábado, 11 de enero de 2014

El puente - 2da Temporada



El puente es una serie coproducida por las televisiones estatales de Suecia y Dinamarca. Su emisión de los domingos a las 21 hizo trepar a picos de 42 puntos de audiencia en pantalla en Dinamarca, y fue vista por más de 900.000 personas en la región. Con dos años de diferencia, se emitieron dos temporadas de diez capítulos entre octubre y noviembre de 2011 y 2013.

El comentario de la primera temporada se fue tratado en una entrada anterior, aquí en nuestro blog. Recién acabada la segunda, vamos a por ella.

Con marcados elementos de imagen y diseño escandinavo, esta segunda etapa retoma los hilos del final de la anterior. Un nuevo hecho policial que involucra a las dos orillas reanuda la colaboración de ambas policías, y es entonces que Saga y Martin vuelven a encontrarse.

Un año ha pasado desde la última vez que ellos dejaron de verse, y (con permiso) vaya que ha corrido agua bajo el puente. Martin se recupera de la pérdida de su hijo en manos de un asesino impiadoso, y su vida de relación está hecha pedazos. Continúa trabajando para la policía, y al amparo de su jefa logró escapar de la gestión callejera para ocuparse de tareas de coordinación con las demás agencias europeas. Saga vive con su novio, con las salvedades que la compresión del término signifiquen para uno y otro: él es un hombre dedicado al negocio del comic, que se muestra atento y tierno con ella, quien a su vez, sólo se muestra apasionada cuando tiene sexo de casi manera fisiológica.



En esta segunda entrega, los actores mantienen de manera algo despareja los rasgos de la temporada anterior. Martin se deja ver golpeado por tragedia. Hay un gesto dramático que el actor Kim Bodnia lleva adelante con buen despliegue, a la vez que se muestra como un policía algo tosco y directo, para lo que el estándar protocolar danés pudiera preverse. El personaje de Saga compuesto por Sofia Helin es en principio simpático, pero con el correr de los capítulos se vuelve algo forzado, y hasta a veces, poco creíble. Existe en internet un divertido debate acerca de si ella padece el Síndrome de Asperger, una especie de autismo de alto funcionamiento, con importantes dificultades para interactuar socialmente, expresar sentimientos, y manejarse con sutileza, acompañado a la vez por un nivel de inteligencia por encima del promedio. Nada de eso se dice en la serie, pero es claro que los guionistas hicieron su asado con este rumor, y llevaron hasta un extremo poco razonable el desempeño de la actriz.

Al igual que en la temporada anterior, la acción se desarrolla en la zona fronteriza entre Malmö y Copehague, y los actores hablan cada uno en su lengua nativa. Se sabe que estos lugares, la convivencia entre orillas ha acercado las sutiles diferencias idiomáticas de los dos países, aunque en la serie estas barreras se muestran algo más permeables que en la realidad. Dispersos son los momentos en los que los actores se corrigen mutuamente alguna pronunciación defectuosa. Detalle sólo detectable por fanáticos o lugareños.

Ya habíamos adelantado al final de la entrada de Bretel sobre la primera temporada que se venía una versión yanqui en la zona de El Paso y Ciudad Juárez. Claro, una cosa es una frontera entre Suecia y Dinamarca, y otra muy distinta es entre Estados Unidos y México (¿no se les ocurrió hacerla en la frontera norte, con Canadá, o es que allí los crímenes no tienen el punch cotidiano necesario como para encarar una serie televisiva?) La temporada 1 de The Bridge terminó en octubre del 2013, y ya arrancó la segunda. Lo que comenzó ni bien se estrenó la serie, fue la polémica en toda la zona de influencia mejicana. El medio local de Ciudad Juárez, en su nota de julio de 2013 titula: “Ofende la serie The Bridge a Ciudad Juárez” . En la misma, el alcalde local Héctor Murguía Lardizábal sostiene: “Hoy tenemos que ser muy claros que lo que afecta a Juárez, nos afecta a nosotros, a los que no tienen nada, por ello no se puede permitir que programas como estos o que personas que están llenos de comodidades y son insensibles a los problemas de los demás critiquen a la ciudad sin bases ni fundamentos.” También advirtió que“podría interceder ante las autoridades diplomáticas de México para protestar en contra de la nueva serie de la cadena Fox”. Más aquí y aquí.



Hay varios estudios que intentan explicar las supuestas altas tasas de suicidios en los países que ostentan el mejor nivel de vida global. También existen numerosos trabajos de científicos sociales que sostienen que el frío extremo y la poca luz en invierno inducen a las personas a quitarse la vida. Sin embargo, países con climas sumamente diversos como Finlandia, Uruguay y Bután aparecen juntos en el ranking de muertes auto infligidas, separados por algunos dígitos decimales. En un estudio particular de los Estados Unidos, Hawaii ocupa el segundo lugar en términos de satisfacción de vida, y el quinto en cantidad de suicidios; Nueva Jersey está en el puesto 47 de ambas métricas.

En el caso nórdico en puntual, una explicación interesante podría ser algo así como que “una persona infeliz rodeada de personas felices se siente aún peor”. Mal de muchos, se dice en el barrio. La realidad es que si se estudian en detalle estadísticas serias, se ve que la situación en la Escandinavia toda no es la más grave, e incluso la tendencia de suicidios ha ido disminuyendo con el correr de las décadas.

¿De dónde viene entonces esta creencia de que en Suecia la-gente-se-suicida?

Algunos atribuyen la instalación de esta idea a una nota que en 1960 publicó el diario New York Times, con datos tomados a partir de 1957, acerca del suicidio en el mundo. En aquel entonces, pocos países tenían estadísticas confiables que mostrar, salvo algunos pocos, como Suecia, que quedó sexta en el ranking, tras Japón, Austria, Dinamarca, Finlandia y Suiza.

La nota tiene una cronología casi paralela con el discurso del entonces presidente norteamericano Dwight D. Eisenhower, quien vinculó el incremento de los suicidios en Suecia con… el socialismo. En esa oportunidad, el mandatario mencionó como “experimento” al “casi completo paternalismo del sistema socialista sueco, que fue el responsable de la mayor tasa de suicidios durante la década de 1950”. Como explica la Dra. Julie Olander en su trabajo “El descenso del suicidio en Suecia: 1950-2000” “la expresión de Eisenhower es más una declaración política del líder militar de la II Guerra Mundial que un razonable análisis de las causas del suicidio.”

Se supone que todo esto alcanzó para construir el concepto generalizado de que allí la gente se quita la vida si descubre que se quedó sin aceite un domingo por la noche. Ahora ya se puede conectar rápidamente Suecia y suicidio. Haga la prueba, busque en la internet, y se podrán leer comentarios del tipo: “…como se sabe, un país con una alta tasa de suicidios…”. Algo similar sucederá si la búsqueda es “Francia perfumes ducha” o “Tailandia turismo sexual”

Como sea, si se consume con mediana frecuencia series o filmes del género policial escandinavo, el suicidio como componente del guión aparece, del mismo modo que es infrecuente toparse con relatos en los que se presente el crimen de bandas o la convivencia entre la policía y el narcotráfico. Cada región gusta de mostrar lo que le sucede o lo que le conviene, aunque algunas veces (de algo se habló aquí) el mensaje resulte confuso o contradictorio.



Así como los pulloveres de Sarah Lund en la excelente Forbrydelssen, aquí el Porsche 911 de Saga constituye un fetiche que impulsa el debate entre los seguidores y detractores de la protagonista. También su forma de atender el teléfono ("Saga Norén, Länskrim Malmö") es furor en internet y popular sonido de celular. No es de extrañarse que tras el rotundo suceso que tuvo la serie danesa (que ya va por su tercera temporada), los productores hayan visto luz y pensaron en otra señorita policía con problemas en su vida privada. Tal vez el desacierto fue pensar demasiado en cómo lograr un producto vendible fronteras afuera. Aquel sutil dejo noir al que nos tienen acostumbrados los policiales nórdicos ha sido dejado de lado, a la vez que la complejidad de la trama pareciera haber pasado por un tamiz para hacerlo más asequible al gran público globalizado.

La cuestión a dirimir es si habrá o no una tercera entrega. Habrá que esperar hasta 2015.



Televisión estatal danesa: http://www.dr.dk/dr1/broen/
Televisión estatal sueca: http://www.svt.se/bron/

viernes, 8 de marzo de 2013

Feliz día mujer



En la esquina de Corrientes y Uruguay, en la Ciudad de Buenos Aires, existe desde noviembre de 2011 una estatua que recuerda a Alberto Olmedo y Javier Portales en una escena del por entonces muy popular sketch “Borges y Álvarez”, del programa No toca botón, que el rosarino tenía en la televisión, y que se emitía en la década del 80, amén de numerosas repeticiones que perduran hoy en día. La figura los muestra en una pose clásica: sentados en un sillón mientras se desarrollaba el dialogo, sólo que la estatua deja un lugar entre medio para que los transeúntes se sienten entre ellos y puedan ser retratados en fotografía.

Seguramente sería difícil que el contenido de ese programa pasara hoy desapercibido por la pantalla: el nivel de cosificación y degradación de la mujer es enorme. Es más, muchos de los que por estos mismos temas critican las producciones actuales, directamente se horrorizarían de verlo en la televisión abierta de Argentina.

Pero Olmedo murió a fines de los 80, y su entrañable rótulo de artista popular caló hondo en el sentir de mucha gente, incluso aquella que se mencionaba renglones atrás. Yo mismo puedo dar fe de ello, y a instancias de observaciones de mi compañera pude darme cuenta que en algunos casos, el tiempo no mejora las cosas, sino que las empeora.

No es la idea cargar ahora contra Olmedo. Él representó una época, en la cual cualquier señalamiento acerca del lugar de la mujer habría sido objeto de mofa. Pero hoy la realidad es muy distinta en el país, y allí es donde el humor del cómico tendría problemas. Como poco, habría provocado bastante revuelo. Similar reacción es esperable, en otro orden de cosas, si un conductor o invitado de un programa de televisión encendiera un cigarrillo en cámara, algo también muy común en ese entonces.

Olmedo tiene su lugar como artista referente de su época. El problema es querer traerlo hoy en día y hacerlo moralmente aceptable. No es extraño que se haya elegido la Ciudad de Buenos Aires para emplazar dicho monumento: el personaje enmarca el estereotipo de persona vivaracha y canchera que tan bien representa al porteño medio, y entre ellos, a su jefe de gobierno.

Feliz día de la mujer a todas aquellas mujeres que eligieron este día para sacarse una foto junto a Olmedo y Portales.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Nestor Kirchner - La película



Tuvieron que pasar 89 años para que volviera a nevar en Buenos Aires. Como una metáfora de las infrecuencias, el paso de Nestor Kirchner por la vida de los argentinos fue un evento que dejó una huella imborrable para todos aquellos que dieron evidencia de aquello que el filósofo Ricardo Forster hábilmente describe como la anomalía kirchnerista.

La historia abre narrando testimonios de quienes se han visto tocados en forma directa por el accionar del ex presidente argentino. Personas comunes, hombres y mujeres de a pie, que por diversas circunstancias tuvieron la oportunidad de ser escuchados y atendidos en forma directa. Sabido es que los mandatarios, en su ocasional contacto con las personas en los actos públicos o bien a través de los mecanismos ideados a tal efecto, reciben pedidos por parte de particulares. Cartas con solicitudes de las más variopintas, desde una ayuda para quien padece una enfermedad hasta el pedido de un techo para un desamparado; las más de las veces el ruego es por trabajo. Se sabe de la particular atención que Nestor Kirchner ponía en tales recados. Un área de su administración se dedicaba específicamente a la atención de estos pedidos, y estaba monitoreada muy de cerca por él mismo y por la doctora Alicia Kirchner, su hermana y ministra de Desarrollo Social. En muchos de los casos, las respuestas a los solicitantes eran antendidas en forma directa y personal por el mismo presidente.

¿Se puede narrar en palabras el efecto que produce en quien recibe esta devolución? Quien acude a estos mecanismos de solicitud lo hace en su gran mayoría como un recurso in extremo, acuciado por las circunstancias que lo llevan a enviar una botella a ese mar de incertidumbres que constituía la realidad social de la Argentina del año 2003. Esa marca indeleble en su memoria lo transformará en un gesto que atravesará generaciones, pues ya no se trata del genérico "a mí este gobierno me dio trabajo", sino de una referencia personal de haber sido atendido en directo por el solicitado. ¿Pudo imaginarse aquella mujer que respondió, como miles de nosotros alguna vez, una encuesta acerca de la realidad nacional, y que por haber dejado sus datos personales, fue llamada días después por el Presidente de La Nación para compartir sus opiniones? Historias como estas se multiplican en el cotidiano de su gestión, y en modo exponencial, tienen un poderoso efecto en quienes reciben en forma inédita una prueba fehaciente de que es posible hacer política de otras formas. Allí acaba el funcionario y comienza el mito hecho realidad de lo que para muchos no es menos que el padre espiritual de una nación, el hombre común en circunstancias especiales, como a él mismo le gustaba retratarse, pero que no sólo se queda en gestos que cualquier descreído pueda tildar de intencionados, sino que posteriormente acompaña con su gestión una formidable transformación de la realidad.

La muchedumbre que Raúl Scalabrini Ortíz detallara en su obra El hombre que está solo y espera como aquel hombre gigantesco que presiente que algo está por ocurrir, pero no sabe muy bien de que se trata, es una bestia que aguarda mansamente la llegada del receptivo, de aquel que sea capaz escuchar, tamizar y reparar. Es un colectivo complejo y variado, "es un arquetipo enorme que se nutrió y creció con el aporte inmigratorio, devorando y asimilando millones de españoles, de italianos, de ingleses, de franceses, sin dejar de ser nunca idéntico a sí mismo, así como usted no cambia por mucho que ingiera trozos de cerdo, costillas de ternera o pechugas de pollo. Ese hombre gigante sabe dónde va y qué quiere". (1)

El logro mayor de la película, allende la evocación afectuosa y el homenaje, es mostrar y demostrar que Nestor Kirchner sabía lo que quería para su país. Lo supo desde el primer momento que se lanzó a la vida política, en su remota provincia de Santa Cruz, en el sur de La Argentina. Aún quienes no compartan sus pensamientos o su acción de gobierno, no podrán refutar que los principios de su ideario se mantuvieron inalterables a lo largo del tiempo, y que los llevó adelante con las armas que contó y en el momento que pudo. Mortal surcado por errores y contradicciones, nunca disimuló sus malos pasos con malabares distractorios, sino que corrigió el rumbo sobre el accionar mismo de los hechos, dando prueba que la historia se escribe con la letra irregular que permite el carro en movimiento.

Se verifica en el filme a través de relatos de época y testimonio de allegados, que no mediaba distancia alguna entre el Nestor Kirchner presidente y el hombre fuera de su cargo. Verdadero animal político, su actividad cotidiana se ve atravesada por constantes actos tendientes a modificar la realidad que lo rodea. Poseedor de una inquebrantable fe para llevar adelante sus ideas, se retrata a modo de ejemplo y con cierto guiño de simpatía, la empresa personal de conquistar en su juventud a la muchacha más bonita de su clase, siendo él mismo portador de una estampa desgarbada muy por fuera de los cánones de estética dominante; se descarta a su vez en la elegida, la capacidad para discernir el contenido del continente, como una característica que la hará dueña, entre otras cualidades, de un ojo clínico indispensable para dar completitud al legado.

La película es una construcción colectiva, nutrida de miles de testimonios, imágenes y videos obtenidos de particulares que fueron recolectados a lo largo del proceso de producción. Es una prueba de ese poderoso yo colectivo que se mostró implacable a lo largo de los festejos del bicentenario de la patria, en mayo de 2010, y vulcanizó el lazo de contención fundamental para la continuidad del proyecto.

La proyección abre y cierra con el testimonio de su hijo Máximo, de impactante parecido físico y gestual con su padre. El film fue producido por el publicista Jorge "Topo" Devoto, y el diputado bonaerense y referente del Movimiento Evita, Fernando "Chino" Navarro, cuenta con el guión del filósofo Ricardo Foster y el periodista Carlos Polimeni, y con música de Gustavo Santaolalla.

Sepa disculpar el lector que en esta edición huelgue la crítica cinematográfica habitual y adecuada para con sus seguidores. Pudo haberse elaborado con cierta mecánica de tratarse de la biografía de un personaje más lejano o ajeno, tal vez una personalidad de tierras o épocas remotas. Pero esta vez no se trata de la película de otros, sino de la película de uno, aquella que relata la historia reciente de quien, como millones, perstó su piel para luego mostrar con orgullo la cicatriz que dejó el evento.

http://www.nklapelicula.com.ar/nestor-kirchner-la-pelicula.html

1)  "El hombre que está solo y espera", Raúl Scalabrini Ortíz, Editorial Gleizer, Buenos Aires, Diciembre de 1931 

viernes, 16 de diciembre de 2011

Ese puño izquierdo



Para el pueblo argentino, cantar el himno nacional siempre fue, por decirlo de forma decorosa, un trámite a realizar, una situación ineludible en algunas circunstancias, y al que se buscaba concluír de un modo expeditivo. Y es que en ciertos aspectos técnicos, la canción patria es dueña de pasajes poco asimilables para la multitud, esto es, tiene una introducción instrumental algo extensa, las estrofas son de notas largas y sostenidas, y el momento que da paso al estribillo sucede en medio de abruptos cambios de ritmo, con fraseos complejos y entonación dificultosa. Brota el recuerdo de los actos escolares, la maestra de música peleando al piano con esa interminable introducción, y el resto del cuerpo docente tratando de mantener a los niños en silencio hasta que llegue el momento de cantar.

En 1990 Charly García publica en su disco Filosofía barata y zapatos de goma una versión propia del himno nacional. Como casi todo lo que hacía el artista en aquellos años, la controversia nació instantáneamente, incluso un particular intentó sin éxito años más tarde interponer un recurso judicial para evitar que esta versión se difundiera en las radios, alegando ofensas al símbolo patrio. De alguna manera, García se salió con la suya, y el himno se pudo escuchar en recitales de rock, tocado por una banda de músicos y cantado a los gritos por la multitud, que no vacilaba en saltar y divertirse como con cualquier otro tema de repertorio. En ningún momento se pudo demostrar falta de respeto alguno al emblema, y por el contrario, sí se registraron escenas de paroxismo en la multitud: el himno había mutado de ese canto solemne que se movía con la gracia de un elefante a ser una canción que rescataba las pasiones que seguramente tuvieron quienes la compusieron en 1813, aunque tal vez les faltó el olfato de hit del que gozaron otras músicas patrias, como la envidiable Marsellesa que arranca con la voz apenas diez segundos después de comenzar.

Pero el suceso más interesante en lo que tiene que ver con la transformación del significante del Himno Nacional Argentino sucedió en las canchas de fútbol. Por más que algún relator deportivo local se indigne, cada vez que la reglamentación de algún torneo internacional lo requiera, hay que cantar los himnos, y el turno del nacional, era un entuerto tanto para el público como para los organizadores: la larga introducción era demasiado para la ansiedad que se acumulaba en las tribunas, no se respetaban los silencios en su correcta extensión, y casi indefectiblemente, se generaban indeseables efectos de eco, ya que la gente nunca cantaba toda junta.



Y tal vez gracias al aporte de García, de pronto el himno en los estadios se comienza a corear desde el inicio. Las voces arrancan junto con la banda, y acompañan la línea melódica a los gritos. Hay algo ancestral, primitivo, casi tribal en ese gesto, como si la ausencia de palabras pudiera completar un sentido único capaz de aunar a todos. La pasión, la fuerza y las ganas que se registran en esos momentos son inéditas, y esos miles de personas logran parir un nuevo canto, quizás más emparentado con el valor necesario para enfrentar una contienda que con la mera formalidad de una fecha o un evento.

Paralelamente esta innovación significó una solución magnífica para los organizadores, que pudieron acortar sin culpa la canción nacional, al punto que ya casi ni siquiera se llega a la parte de la letra, ahorrando así valiosísimos minutos de aire televisivo. Ahora el himno argentino, al menos en los estadios, muestra otra faceta, una potencia oculta se hace presente y logra imponer un respeto y una valía hasta hace entonces no tan visibles, a la vez de lograr cierto efecto en los rivales, si se lo compara con el (al menos ahora) grotesco haka neozelandés.

En oportunidad de la ceremonia de asunción del segundo mandato presidencial de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, la Presidenta se reservó un momento para compartir con la multitud allí reunida, y fue justamente el canto del Himno Nacional, interpretado por el mismo Charly García. Allí estaba el músico haciendo la canción nacional. No es la primera vez que es convocado por esta administración, ya alguna vez estuvo presente en una fecha patria. Muchos se preguntaron porqué no estuvo allí una orquesta sinfónica o una banda militar afecta a las marchas. Sin embargo, ahora García vuelve a encontrarse con su gente después de un largo período de rehabilitación, algo cambiado en su fisonomía, pero intacto en su intelecto y capacidad de traducir en música lo que absorbe de los millones que lo siguen. Y en el escenario están sólo ellos, García con su banda y la Presidenta que llega y es ovacionada por la multitud. Ella lleva puesta la banda presidencial que le colocó su hija en el acto de asunción. Saluda al músico con afecto, y se dirige al borde del escenario, a un costado, a cantar el himno con la gente.

La música arranca inmediatamente, no da tiempo a la multitud emocionada a cantar sus propias consignas. La Presidenta esta paradita con ambos pies juntos, con la mano derecha sobre el corazón, presta a cantar. Los argentinos no cantamos el himno con la mano en el corazón, en muchos otros países tienen esa costumbre, pero no es normal aquí. Sin embargo la Presidenta suele hacerlo, tanto aquí, como en el exterior, en ocasión de alguna visita oficial. Veremos cuánto prende este gesto en la gente, tal vez de aquí a un tiempo aparezcan otros imitándola.



Charly García y su banda ejecutan una versión excelente. García canta bien, y dirige como puede a la gente para que la voz se escuche sólida. Cómo sabe hacerlo, lo logra, mientras la Presidenta canta emocionada y cada tanto devuelve sobriamente algún saludo. Entónces acontece un detalle que puede ser mínimo, pero que tal vez sea necesario recalcar, porque en medio de la emoción del momento no haya sido debidamente registrado. El pasaje instrumental entre la estrofa y el estribillo, allí dónde la banda irrumpe con la fuerza que la partitura requiere, es deliberdamente alargado por García, buscando crear la tensión necesaria para hacer que la explosión que sigue sea aún más sonora. El músico se dirige primero a la banda para adoctrinarla, y luego hacia la multitud, para que acompañe el momento desde abajo. Y allí podemos ver que la Presidenta rompe con su actitud más ceremonial, y comienza mover con energía su antebrazo izquierdo arriba abajo (su mano derecha permanece inmóvil en su pecho). Hace el gesto de la fuerza, esa tantas veces nombrada en su campaña presidencial; sonríe, mira a los (en su mayoría) jóvenes y acompaña desde su lugar el entusiasmo de la propuesta. Se ve que todo su cuerpo se estremece al ritmo de los sacudones que da con su brazo, y marca el ritmo con el taco, sin perder jamás la línea. Sólo detiene su menear cuando retoma la letra del estribillo.

Puede parecer nimio, tal vez un detalle desapercibido para aquellos poco afectos a los sentires populares. Ahora que la patria está siendo tratada un poco mejor, algunos valores están volviendo a su sitio. Pero no puedo por más que busco encontrar una conexión tan intensa entre la máxima canción patria, su reformulación popular, su músico más representativo y su más alta autoridad democrática. Ese puño izquierdo podrá leerse de muchas maneras, y a lo mejor no significa ninguna de ellas, pero existió un día en el que no se necesitaron palabras para expresar lo que ese puño significa.

viernes, 5 de agosto de 2011

Tecnópolis



Tecnópolis es la mega muestra de ciencia y tecnología que a hasta el 22 de agosto tendrá lugar en la localidad de Villa Martelli, en la provincia de Buenos Aires. Está temáticamente dividida en cinco contienentes, que son los cuatro elementos (aire, agua, tierra y fuego) más un quinto que es la imaginación. Y la inclusión de este último tiene el sentido de entender que justamente a partir de la inventiva del hombre a lo largo de los siglos, se han podido articular los cuatro elementos en beneficio de la especie humana.

Tecnópolis tiene ciencia, cultura y diversión general, lo cual lo hace un ámbito ideal para concurrir en familia. La entrada es libre y gratuita, y si bien la afluencia de público es numerosa, las casi 60 hectáreas que componen el predio le dan un espacio suficiente. Para entrar a algunos sitios se debe esperar turno haciendo fila, con lo cual es importante cargar con la respectiva dosis de paciencia, sobre todo si es usted uno de esos automovilistas que ni bien detenido el tránsito ya empieza a darle a la bocina. No obstante, todo en Tecnópolis es gigantesco, con lo cual, los movimientos de personas son rápidos y las esperas se reducen.

Hay un sitio de la Antártida Argentina, con interesante material fotográfico y en video, y con la posibilidad de conversar mediante cámara web con un científico residente en una de las bases nacionales. Un sector dedicado a las comunicaciones muestra los últimos avances en tecnología digital aplicada al área. La represa de Yaciretá también tiene su espacio. Un domo de más de 20 metros de diámetro alberga datos y secretos del corazón de la represa, y un acuario virtual permite conocer más acerca de la fauna ictícola que vive en el embalse. Existe un área dedicada también a la robótica, con varias instancias para divertirse jugando y aprendiendo.

Hay mucho para ver allí. Al costado del recorrido, están emplazadas enormes infografías que relatan los hitos de la historia de la ciencia y la tecnología argentina año tras año. Al anochecer, el colorido de la iluminación y los efectos visuales reconvierten el espectáculo en un ámbito de apreciación diferente. La organización Fuerza Bruta realiza distintos espectáculos, entre ellos La Pared de Fuego, en la cual revolean a una pared de acero metal fundido, provocando una lluvia de chispas y color.



Es predecible que en algún momento de la visita, al nacido en estas tierras pueda hinchársele algo el pecho. No es cardíaco, se trata de acomodar un poco algunos cuadros en la pared que hacía tiempo venían algo inclinados. Por algún motivo no del todo estudiado, cierta simbología patria fue capturada, cooptada, arrebatada si se quiere, por algunos sectores que de este modo pretenden que se los identifique como la “verdadera” patria. Más cercanos al nacionalismo con zeta que al ser nacional verdadero, y ya sea aplicando los colores nacionales en el logo de la empresa o repartiendo banderitas a los taxistas en los días patrios, intentan que el sentido común de nación les pertenezca pura y exclusivamente en vez de representar la diversidad toda que constituye un país. Pero ya hemos descubierto hace tiempo que el sentido común instaladado es sólo común para ciertos grupos, y aquello que se nos muestra como el deber ser formal y cortes sólo responde a la representación de algunos pocos.

Más información: http://www.tecnopolis.ar/full/

jueves, 14 de julio de 2011

Con lo que se llenan los globos.




Hicieron escuchar a un grupo de hombres y mujeres de entre 30 y 50 años el ruido que hacen las armas automáticas al cargarse y sin mostrarles ninguna imágen, les preguntaron si reconocían el sonido.
Todos lo identificaron inmediatamente, algunos de ellos con cierta inquietud.
Posteriormente, les preguntaron si alguna vez habían tenido algún contacto cercano con un arma.
A pesar de haber reconocido el sonido, todos contestaron que no.

Eso es la televisión.



Así de fácil entendemos de ármas, calentamiento global, planes de ajuste y retenciones móviles. Las definiciones van de boca en boca casi sin ningún proceso digestivo, y como parece que todos debemos concluir con algo para no quedar fuera la media opinadora, si la opinión ya viene incorporada, mejor, así nos ahorra la neurona.

Así de fácil se habla de facismo. "¿Vos subiste el aire?" "Y si, hacía frío" "¡Qué facista!" O sino los que entienden "eso, no es ni más ni menos que facismo, viejo". Se sabe poco pero la palabra se usa mucho, tal vez a algunos le parezca divertido.

Los artistas hablan y opinan, con o sin guitarra. Cuando Gieco dijo por primera vez que la guerra pisaba toda la inocencia de la gente, muchos nos inclinamos ante la potencia de la frase y la repetimos como consigna cada vez que se pudo. Cuando Paez dice que alguna porción de esta ciudad le da asco, ah no, ahí te estás metiendo conmigo, no con la guerra, ¿qué te pasa flaco?

Los artistas dicen lo que los pueblos no saben o no se animan a decir, para eso están. Tienen la sensibilidad para ver entre los pliegues de la realidad, y no son analistas políticos, porque carecen de corrección política. Fito canta a los gritos en el escenario, a veces desafina o se queda sin voz, pero no miente. No trabaja para nadie, él está al servicio de sus creaciones, y así como nos da arte en forma de canciones que para muchos de nosotros posiblemente sean el rostro de alguna novia o la banda de sonido de un momento de nuestra vida, también interpreta la realidad, y la interpela. Siempre tuve la duda de esto: cuando un artista recibe tanto cariño de su gente, se debe preguntar si todos los que se emocionan con sus canciones que hablan desde la sinceridad son buenos tipos. Quiero decir, ¿cómo se siente un músico tal que es muy popular pero que además tiene sus propias ideas y pensamientos, cuando se entera que el dictador tal o el asesino x es fanático de su obra? ¿No tendrá ganas de decirle: "¡No has entendido nada de mi mensaje!"?

En un sistema democrático, y a diferencia de otras épocas de proscripciones, es perfectamente válido que la población vote a quien quiera. Hasta también es comprensible y válido la opción del “voto bronca”, o sea votar a un candidato más por desagrado de la competencia que por cualidades propias. Lo que surge complejo de entender es cuando esta última alternativa lleva al gobierno a la opción más vacía en términos políticos, más torpe en cuestión de gestión, y más indiferente a la hora de atender las necesidades de los más vulnerables.

Fito debe haberse cansado de tener multitudes coreando con él versos como "dar es dar". Es lógico que le repugne encontrarse rodeado de tanto egoismo.

Gracias Flaco, en esta semana aciaga vos le diste alegría a mi corazón.

jueves, 3 de marzo de 2011

Recitales
Mario Vargas Llosa en La Argentina



Se sucita en los últimos días una avispada polémica por el espacio cedido al escritor peruano Mario Vargas Llosa para que discurse en la apertura de la feria del libro de Argentina. El director de la Bibloteca Nacional, Horacio González, opinó mediante una carta pública, su posición contraria a la invitación, y posteriormente por pedido de la Presidenta de la Nación, debió dar marcha atrás en sus palabras, con el objeto de no mellar en lo más mínimo la libertad de expresión de quien, es seguro, va a hablar mal del país, de sus dirigentes, y de la torpeza de los ciudadanos que insisten en votar a gobiernos populistas.

Como este bretel es finito, pero tiene espaldas, vamos a dar despacho de postura. Hace años que dejé de ir a la feria del libro. Es un gentío insoportable de personas que (en su gran mayoría) entiende que expía su culpa cultural sólo con el hecho de concurrir, cuando en concreto no lee más de dos libros al año. También hacen colas interminables y pagan libros carísimos que posiblemente luego no terminen, pero lucen bonitos en las estanterías de sus casas. Algo parecido sucede con los festivales de cine independiente. Esta ciudad tiene esas cosas. En los años 80 alguien logró poner de moda las pistas de hielo (¿), por ejemplo. De todos modos, es bueno que haya feria del libro, y que se llene también.

Pero el señor Vargas Llosa dejó hace años de ser solamente un escritor. Es un importante operador político de la derecha, interviene y mantiene en numerosas organizaciones que enbanderan ideales conservadores, y, por si fuera poco, quiso ser presidente de su país. Es un político, que escribe muy bien, se ha ganado un Nobel y tiene un perstigo en las letras que no admite dudas, pero es un político, que olvidó que la arena de estas artes es un poco más sucia que la de las editoriales. No puede atacar como político y tratar de defenderse como hombre de la cultura, un librepensador que el aparato del estado intentó prohibir o censurar. Si buscó gobernar su país, era porque pensaba ganar con el voto popular, y tal vez allí sea donde resida la contradicción que más lo atormente. Sus cultos amigos pertenecientes a la elite de poder económico no son lo suficientemente poderosos como para proclamarlo jefe de estado, al menos en estos tiempos de democracia, y no queda otra para acceder al poder, que valerse del voto de esos ignorantes que gustan de elegir insistentemente por otra cosa. Y cuando debe ponerse el calzado de político, entendiendo la política como el arte de cambiar la realidad y de convencer a las personas de cuál es el mejor camino para lograrlo, convengamos que no muestra paso galante, es más bien torpe en ese aspecto, a juzgar no solo por sus declaraciones acerca de los gobiernos populistas, de primitivo nivel de análisis y profundidad, sino también porque perdió las elecciones de su país en manos de Alberto Fujimori, quien siendo presidente escapó acorralado por los escándalos y pretendió renunciar a su cargo vía fax.

Lo más divertido fue la puesta en escena de los partisanos de derecha acerca de sentirse perseguidos o atacados cómo su lider cultural. Justamente quienes son los duenos del aparato comunicacional, las empresas y el poder; quienen son capaces de afirmar que los sepelios de los ex-presidentes son organizados por colectivos culturales y se realizan con ataúdes vacíos, se manifiestan como cohartados en libertad de expresión. Aceptemos que a la derecha le cuesta juntar personalidades de la cultura, y si es por eso, es bueno que las cuiden. Pero de todos modos, no creo que ninguno corra peligro. En general, la gente de derecha no suele ir a muchas manifestaciones, y si va, casi nunca la corre la policía; menos que menos alguno perece bajo las balas de los uniformados, y definitivamente, ninguno desaparece.

jueves, 28 de octubre de 2010

Sostenes



La muerte suele ser caprichosa con sus elecciones. Injusta, como menos. A la corrección temprana de que cualquier muerte es injusta, permítaseme mantener reservas. Nada más alejado de mí que la fe cristiana o el sentimiento evangélico, aunque me confieso sumamente sensible a la pasión de las multitudes por su devoción o creencia, sea cual fuera, y más aún cuando es expresada desde los motores más íntimos de la conciencia.

Cuando sucede la llamada vuelta de la democracia, el fin del oscuro período de dictadura militar, allá con la presidencia de Raúl Alfonsín, yo contaba con 18 años. Atravesaba el renacer del dialogo político en la más efervescente adolescencia, el colegio secundario era un ámbito de charla constante, por fin se podían hablar de un montón de cosas que yo no comprendía bien porqué estaban censuradas. Había buenas charlas con algunos profesores, Desde su adultez, muchos nos miraban con un dejo de ternura. Inclinaban la cabeza y amagaban una tibia sonrisa mientras les explicábamos los procedimientos necesarios para cambiar el mundo. Por una cuestión de meses no pude votar en aquella elección, sí en la próxima. Mi grupo de amigos estaba dividido. El boca-river futbolístico se había trasladado al campo político, y las dos grandes parcialidades se enfrentaban en cuanto lugar había. Centenares de frases hechas y discursos ajenos poblaban esas conversaciones. Yo, (como casi siempre) fastidié a las estadísticas con mi habitual tercera posición. La izquierda me sedujo desde el comienzo, la figura de El Che, el poder del pueblo, y toda esa intelectualidad fascinante. Un señor bastante amargo recuerdo que me dijo para ese entonces: “Y si, hay que tener el corazón muy duro a los veinte para no ser de izquierda, y la cabeza muy dura para seguir siéndolo a los cuarenta” ¡Los cuarenta, que sabía yo a los cuarenta! Yo seguí como pude con la mía, empecé a votar, participé activamente en marchas y charlas, fui a encuentros, milité como sentía que debía hacerlo.

Y a medida que pasaban los años y votaba, recordaba la mueca de sonrisa y el menear de la cabeza de mis profesores, allá en el secundario. Esa postura enternecida por la inocencia del planteo al principio, y ese esfuerzo por hacerme tomar conciencia que todas esos postulados que yo intentaba sostener no eran posibles. Se empezó a hablar de utopía, y decía que era imposible alcanzarla, pero después aparecío Serrat (un gran referente) y dijo que no importaba, que había que perseguirla igual, que en ese esfuerzo por alcanzarla era que se mejoraba la vida.

A pesar de contar con muchos amigos en el peronismo, no dejaba de resultarme ajena la idea. Algo de preconceptos paternos debía cargar, esa tendencia a la antítesis que sería claramente identificada por mí más tarde. Pero la idea resistía porque ese líder ya no estaba en este mundo. Me costaba distinguir cuánto del discurso le correspondía al retrato que pendía del fondo del escenario y cuánto al orador; cuanto de todo eso era sustentado por un líder ausente. Yo quería el sostén de un líder presente.

Cuando asumió Nestor Kirchner en 2003, recuerdo no haber sentido demasiada emoción, si algo de tranquilidad por las otras opciones que se barajaban. Recuerdo estar escuchando el discurso en el Congreso el día de la toma de mando. Estaban presente muchos presidentes, y entre ellos Fidel Castro. Esa era la única emoción reservara para ese día: verlo a Fidel confundido entre otros mandatarios, de traje civil, respondiendo sobriamente a los saludos que todos los presentes le hacían. Recuerdo que todos querían estar a su lado, no importaba ya la ideología, se trataba de estar cerca de ese pedazo de historia, el último hombre del siglo XX. Al otro día habló más de cuatro horas en el centro de la ciudad, convocando a multitudes. Yo seguía votando a la izquierda, ganaba un extraño patrocinado por el aparato de un partido que nos había llevado al desastre, y en Buenos Aires hablaba Fidel Castro. Una auténtica escena argentina

Pocos meses después, en setiembre de 2003, Kirchner habló en las Naciones Unidas, y también vi el discurso por televisión. Hubo una frase que me hizo levantar la mirada, una párrafo que no tenía cabida aparente en ese espacio: “Somos hijos de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”. Pareció fuerte. Recuerdo a varios presidentes haber recibido a las Madres y a las Abuelas, casi como con gesto necesario, ineludible; ninguno las había incluido en un discurso oficial en tamaño organismo y las había mostrado como parte de su herencia.

Cada uno fue construyendo su camino con los años. Algunos nos hemos hecho más conscientes de las factibilidades. Ahora, llegados y pasados los cuarenta, el corazón y la cabeza siguen tan duros como a los veinte, pero tal vez se han matizado algunos conceptos. Pero hubo hitos de la historia que no tomaron tanto tiempo como parece. Desde el primer al último disco de los Beatles hay menos de diez años. Desde el ascenso hasta el derrocamiento de Peron hay nueve años. Entre el ascenso político hasta la muerte de Eva Peron hay algo más de seis años. El proceso de cambio de paradigma que supuso la caída del muro llevó algo menos de un año. Y si un extranjero ajeno emocional y culturalmente hojea cualquier diario de la Argentina del 2001, y lo compara con cualquiera del 2010, no tardará en entender algunas cosas. Como que la preocupación de entonces era ver como recuperar el dinero capturado por los bancos a los ahorristas, y la preocupación de hoy, es ver cuánto será la participación a los trabajadores de las ganancias de las empresas.

Con matices y diferencias según quien lo vea, la Argentina cambió hacia un rumbo marcado por el signo de la región que la alberga, Suramérica, más parecida en sus colores y olores a lo que es en sus componentes. Se cuestionaron intereses que parecían intocables. Se repararon deudas sociales. Se construyó una mística, pero no una a la que somos tan afectos los argentinos. No una mística de tribuna que nos ha hecho chocar una y otra vez contra la pared, la mística pava de creernos el pueblo superado del cosmos. Porque el cimiento de esa mística es un ladrillo palpable, visible, delicioso y alcanzable por cada uno de nosotros: es la reparación de la dignidad. Es ese indignarse cada vez que algo no es como debería, en vez de entender que forma parte del funcionamiento lógico del recambio necesario.

Es juntarse con un par de amigos para ir a una fiesta patria y terminar siendo millones. Y ver esa croma genuina, tan diferente a las que aparecen en las publicidades de dentífricos y yogures, o a las que temen por lo que pueda depararles salir a la calle pasadas las siete. Es darse cuenta que se podían hacer algunas cosas, que no era tan difíciles como nos decían. La sonrisa tierna de mi profesor ya puede ir tornando en asombro, las cejas arriba, las comisuras hacia abajo, “mirá vós”, me estaría diciendo si hoy le contara las cosas que se pudieron hacer en seis años. Es para todos aquellos que piensan que los políticos son todos iguales, pero se someten respetuosos ante la imagen las madres y las abuelas de plaza de mayo: hubo alguien que las abrazó, que les devolvió alguito de lo que le quitaron, que nos hizo verlas sonreír.

Se muere Nestor Kirchner el día del censo nacional que toca hacerse cada diez años. El día de sumar. El día que, según algunos, hay que temer hasta del censista. Yo por suerte no tuve espacio del corazón libre para el miedo, hice pasar a la señorita que le tocó mi casa. Morochita, bonita, típico rostro del norte argentino, ahí al borde con Bolivia. No le tuvo miedo a mi perra ruidosa, como muchos otros, hasta le hizo un juego. Agredeció el vasito de agua. Hizo las hábiles preguntas diseñadas por sociólogos que se supone mesurarán el país. Frías preguntas, pensadas para la estadística, claro. “Bien, ya está”, dijo al final. Repasando la ficha con el lápiz, preguntó en voz alta “¿Falta poner algo más?”

“Poné que estoy triste”, le dije.

domingo, 4 de julio de 2010

La mano de Dios

Eric Clapton hacía de las suyas en el parlante de la radio. Anibal terminaba de arreglar el enchufe del velador de la pieza. Nunca tuvo demasiada devoción por la música. Conocía hasta ahí: tenía algunos discos, identificaba algunos grupos, pero en realidad la música para él era algo que disfrutaba sin intelictualizarlo demasiado. Sin embargo, no pudo evitar la frase: "¡Lo que sería poder tocar la viola como ese tipo...!"

Fué un destello. Una extraña luz que iluminó todo por un instante inexistente. Un cosquilleo atravesó su cuerpo de punta a punta, instalándose en sus manos sensación muy difícil de explicar. Sus ojos en blanco, la mirada perdida en el infinito, una quieta ansiedad, y una voz que jamás pudo saber de donde vino, pero que estaba dirigida exacta y exlusivamente a él: "Que así sea"

Dejó caer el destornillador. Se miró las manos. Sentía algo distino en ellas, eran como si nunca antes las hubiera tenido, como si fueran una parte nueva de su cuerpo que le acababan de crecer mágicamente. Fué al baño y se miró en el espejo. Estaba pálido. ¿Qué me pasa en las manos?

Una vez que comprendió lo que le había sucedido, se dirigió impaciente al placard. Revolvió desprolijamente hasta llegar a esa guitarra que guardaba desde adolescente.

Por suerte se acordó como se afinaba. ¿Cuánto hacía que no tocaba? Perdió la cuenta: más de diez años, seguro. Sin embargo, lo que sospechaba sucedió. Tímidamente colocó los dedos allí donde vaya a saber quíén le dijo que se ponían. Su mano derecha atacó cada cuerda con presición. La izquierda, viajaba incontrolable por el diapasón, con una precisión de relojería. Las pausas, los ataques, los silencios, las estiradas hasta el infinito, todo era perfecto. Primero Layla. Después, Bad Love. ¡Un blues, eso, un blues! "Ya se, el de la bahía de San Francisco" No habia dudas. sus manos, su cerebro, él, ¡qué diablos!, era Clapton.

Pasaron varios días, y no se animó a contarselo a nadie. Se compró todos los discos que pudo de Eric Clapton (o de él, ya no sabía) y se encerraba a tocar. Había infinidad de temas que no conocía. Sin embargo, en cuanto empezaban a sonar las primeras notas, él ya lo conocía, ya sabía como seguía, los solos, el final, todo. Incluso los discos en vivo, con versiones modificadas, todo, estaba registrado.

Algo había que hacer con eso. No podía ser Clapton, y seguir viviendo en Villa Crespo, trabajar en Liniers y ganar 600 pesos por mes. Se compró una revista de rock para jóvenes. Buscó en los clasificados. Había uno que lo hizo sonreir: "Busco guitarrista onda Clapton". Llamó por teléfono y concretó una cita.

Era la casa de uno de los chicos del grupo. Estaban todos, y el más grande tenía como mucho 19 años. Por eso comprendió la cara que pusieron cuando lo vieron entrar: era un anciano. Y menos mal que no trajo su guitarra: hubiera provocado una epidemia de risa incontrolable. Cuando se dispusieron a escuchar, todos contaban con alguna sonrisa en los labios.

El sonido de la guitarra rajó el silencio como preciso bisturí. La tensión y la ansiedad se trocaron en un bálsamo gracias a aquellas notas. Como Clapton, claro. Igualito a Clapton. Los pibes no podían pedir nada más.

Al cabo de dos meses ya tocaba todos los fines de semana en bares y clubes, arrancando aplausos y gritos incontenibles del público. Hasta que apareció un tipo que le dió una tarjeta y le pidió que lo llame. El resto fué solo rutina. Grabó un compac solista (le costó despedirse de los chicos), llenó 3 Obras, apareció en revistas, programas de música, y hasta escucho un comentario que hizo de él un conductor de la MTV.

Cada tanto se acordaba de aquel día que estaba arreglando el velador de su vieja casa y pasó aquello que hizo de él este híbrido de hoy en día. Sintió que tenía una deuda con alguien, y decidió ir a saldarla.

Aprovechó que faltaba una semana para la próxima gira por Latinoamérica y organizó todo lo necesario como para realizar un viaje a Londres. No fué fácil acceder a él. Su meteórica trayectoria lo ayudó un poco, pero si sos un sudaca, es muy difícil que te den bola en ese circuito. Fué a un recital que daba en Manchester ; contaba con la promesa de uno de sus representantes de tener una entrevista al final del concierto. Durante el recital permaneció perplejo ante la presencia de ese tipo que ahora era él, o al revés, por lo menos sus manos lo eran, y no podía imaginar como sería el encuentro. ¿Qué se imagina este cristo que yo puedo hacer lo mismo que él en el escenario, pero que sigo siendo Anibal Lombardo, de Villa Crespo? ¿Cómo le explico que yo sólo tiré una frase al aire, sin ninguna intención, y a partir de ahí me convertí en esto que soy ahora? (¿Ya no soy el mismo?)

Cuando al fin se encontraron Clapton lo miró en silencio, le tendío la mano, lo saludó en español y lo invitó a sentarse. Trató de explicarle lo más racionalmente lo que le había sucedido, temiendo ser tomado por loco. Ahí descubrió también que hablaba inglés. Clapton lo miraba, lo escuchaba atentamente y no parecía asombrado.

Al final de la charla, Anibal ya habia perdido su calma inicial; en realidad estaba bastante desencajado. Se tomaba la frente, le tem-blaba la voz, sudaba... Toda la angustia parecía estar puesta en ese último momento, en esas últimas palabras que estaba dirigiendo a Clapton: "¿Te dás cuenta que ya no soy más yo? ¡Todo el mundo me pide temas tuyos, me identifican con vos, pero yo no soy nadie, dependo de tu historia, de tus discos, de tu creación! ¡Cómo hago para mirarme al futuro y decirle a la gente: 'Yo no soy Clapton, soy Lombardo. Lo que pasa que me tocó la varita mágica y ahora toco como él'! ¿Te imáginas cómo me siento yo ahora?"

Eric Clapton prendío un cigarrillo, tiró el humo al cielo, se acercó y le respondió en voz muy baja: "¿Y cómo te crees que me siento yo desde que me llaman Dios?"

domingo, 20 de junio de 2010

Nórdicos


Conclusión


Catedral de Helsinki, Finlandia.



A la vuelta de mi primer viaje a Europa recuerdo haber hablado con un amigo que por cuestiones de trabajo viajaba mucho, y conocía casi todo el viejo contienente. Le expresé en aquel momento mi primera impresión de maravilla tras haber estado unas semanas en Berlin y Colonia, Alemania. “Y si, viven mejor”, fue su respuesta; justa, sin sorna ni melancolía, y hoy tras un par de viajes, yo puedo confirmar esto que no es ninguna novedad: en Europa se vive mejor. La pregunta es a costa de que o quien.

Nunca se trató aquí de comparar un país con otro: los estándares y niveles de vida son fácilmente contrastables con indicadores que estan al alcance de cualquiera; si, por caso, cotejar la idea que gran parte de los que viven entre nosotros tienen de estos lugares.

Quienes se empeñan en sostener que es la mediocridad la culpable de todos nuestros males, la pobre capacidad que tenemos como sociedad para la realización conjunta, o la falta de solidaridad para con el prójimo, un logro pendiente, encontrarían interesantes respuestas ahí cerca del cieloraso del planeta.

Como que las grandes limitaciones están impuestas más por arriba que por debajo de la escala social. Que los niveles de corrupción y delito están en una proporción no llamativa a la densidad de población de nuestras grandes ciudades. Que el alto nivel de civilidad de estos lugares ha relegado a segundo plano logros que en nuestro hemisferio serían atribuibles más a un superador esfuerzo colectivo. Que los derechos y atribuciones no vienen dadas por el solo hecho de cumplir con las obligaciones ciudadanas, sino por una profunda definición que hace foco en el ser humano como elemento fundamental e indispensable de la sociedad.

Quienes sostienen que en nuestros paises hay estándares que son imposibles de materializar por una cuestión genética o “de educación”, descubrirán, por la misma lógica de pensamiento que los hizo arribar a esa conclusión, que su vida cotidiana encontraría fuertes limitaciones en aquellas sociedades. Allí donde se marca la queja constante y la presunción de que todo marcha en sentido contrario, se esconde muchas veces el pretexto de buscar el arreglo fácil o la salida ventajosa como única forma de seguir adelante. Algo que entre los nórdicos, está muy mal visto.

Presentación
Parte 1: Espacio público
Parte 2: Horarios
Parte 3: Bicicletas
Parte 4: Pueblos originarios
Parte 5: Salud y educación

Nórdicos


Parte 5: Salud y educación




Hospital público en Bergen, Noruega.


En Buenos Aires hay una importante comunidad de inmigrantes, en su mayoría, proveniente de países limítrofes. Se han insertado en la sociedad argentina, entre otros motivos, en la búsqueda de un mejor horizonte para sus vidas. Han encontrado trabajo, educación y salud, y hoy en día, junto con los nacidos en esta tierra, conforman una núcleo social indisoluble.

Sin embargo, cuando estos inmigrantes se alejan de los lugares en los que la sociedad los encuentra naturales e indispensables (obreros de la construcción, vendedores de verdura, empleadas domésticas, etc.), es común que aparezcan reacciones de ciertos sectores más o menos radicalizados del MPP que reclaman por el derecho a la tierra y sus derechos.

“Los hospitales públicos están llenos de paraguayos y bolivianos, y si vos te querés hacer atender, tenés que esperar una eternidad. Encima, ni siquiera podés ir temprano a la mañana, porque estos tipos… ¡duermen ahí!” (Cynthia Lombardo, 26 años, telefonista) Frases como estas enmarcan el muy difundido concepto que los servicios públicos son, en algunos casos, demasiados públicos, y que habría que hacer “algo” al respecto.

Habiendo requerido de una atención médica en Noruega, concurrí a la sala de guardia de un hospital público. Llené una ficha y aguardé mi turno, que llegó a la hora cincuenta minutos. La atención fue breve y correcta, al menos para el cuadro en cuestión, y el consultorio dejaba mostrar el adelanto tecnológico presente en estos países en todos los órdenes. Por aquel entónces, la guardia se encontraba mayormente ocupada en temas traumatológicos, debido a la época de esquí. Se podría decir que con la excepción del colorido mobiliario y el mantenido aspecto edilicio, el citado nosocomio no mostraba demasiadas diferencias en relación con lo que se podría encontrar en Buenos Aires, considerando aquello que debe saciar la necesidad de concurrir a un hospital. Pero hubo un detalle que marcó una diferencia sustantiva: la consulta no es gratuita si uno no cuenta con un seguro universal de salud, con lo cual tuve que pagar el equivalente a 50 euros por la atención.

La educación púbilica, en cambio, es 100% gratuita en escandinavia. Finlandia se jacta de contar con la educacion de primer y segundo ciclo más trabajada y exitosa del mundo, y con una tasa de alfabetización del 100%. La educación privada es prácticamente inexistente (sólo el 1%) y las universidades son gratuitas. Los maestros reciben su título tras seis años de estudios, y su cargo es equiparable al de funcionarios del estado, con lo cual no es necesario que un padre le recuerde que su sueldo proviene del erario público, hecho muy frecuente en los barrios emepepepianos de la metrópoli porteña, sobre todo cuando el docente le pone una nota baja al nene. Allí sucede un extraño caso de comunismo, pero al revés: el monopolio de la educación lo tiene el estado, sin embargo, la formación privada existe, y es libre, pero nadie la elige. Un hecho similar en el campo privado sólo se podría llevar a cabo con una inversión publicitaria monumental.

Presentación
Parte 1: Espacio público
Parte 2: Horarios
Parte 3: Bicicletas
Parte 4: Pueblos originarios
Conclusión

domingo, 6 de junio de 2010

Nórdicos


Parte 4: Pueblos originarios



Parlamento Sami de Noruega.



En coincidencia con los festejos del bicentenario de la Revolución de Mayo en Argentina, se realizó la Marcha Nacional de los Pueblos Originarios, representando a decenas de etnias de todo el país que desde distintos puntos confluyeron en la Plaza de Mayo de la capital el jueves 20 de mayo de 2010. Allí realizaron un acto reclamando el respeto a la diversidad cultural y por el reconocimiento de sus derechos sobre la tierra. Posteriormente fueron recibidos por la presidenta de la nación, quien creó una comisión para analizar propuestas con el fin de garantizar a estos pueblos el derecho que reconoce la Constitución para la posesión de tierras que ocupan desde antes de la llegada de los españoles en el siglo XV.

Esta movilización, la primera que se recuerda en magnitud y relevancia, contó con la simpatía y calidez de los porteños, principalmente por el novedoso y colorido escenario que tapizó una ciudad más consustanciada con la herencia cultural proveniente de Europa que con su propio adentro. Por otra parte, si bien se identifican como “periodistas independientes”, es un secreto a voces que en Buenos Aires la prensa que informa acerca del estado del transito está fuertemente dominada por cuadros del MPP, y desde ese espacio comunicacional, muchas veces regulan la predisposición temperamental de los ciudadanos. Pese a las advertencias de colapsos en algunas arterias de acceso, las complicaciones no fueron de magnitud, y la movilización culminó con la satisfacción de los organizadores.

Sin embargo, miles de descendientes de estos pueblos transitan la ciudad a diario; otros tantos trabajan en comercios y tareas domésticas, y muchos de ellos constituyen la fuerza laboral básica del gremio de la construcción. En todos estos casos, lo hacen sin elementos que los identifiquen como tal: no lucen ropas típicas ni estandartes, no se maquillan el rostro con pinturas de colores, no hablan su lengua ni consumen sus comidas típicas. El único distintivo común que poseen es su rostro, que implacablemente denota su origen. Y allí la mirada de los ciudadanos, mayoritariamente caucásicos descendientes de europeos, se muestra diferente.

Como cuando el presidente boliviano Evo Morales viene de visita al país, es común escuchar a algún miembro del MPP destacar con cierta ternura el hecho de que un indígena esté al frente de su país; sin embargo son ellos mismos quienes no vacilan en considerar a los descendientes de los pueblos originarios locales como integrantes del sector al que se le adjudican gran parte de los males de este país. Para todos ellos en general rige el cargo de “portación de cara”, un estereotipo que identifica a un individuo peligroso, al menos sospechoso, o en todo caso de preferencia a evitar.

Los nórdicos tienen sus pueblos originarios, los sami. Ellos habitaron el norte de la península desde tiempos ancestrales; viven en los gélidos territorios en base a la agricultura y la ganadería, básicamente de la cría del reno. Comprende su territorio el norte de Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. A través de los siglos, sus derechos fueron avasallados por los respectivos gobiernos, y su cultura fue ignorada y perseguida. Actualmente se cuentan en 80000 entre los cuatro estados.

A principios del siglo XX, los pueblos sami de los diferentes países comenzaron a agruparse en organizaciones propias, actividad que se incrementó tras la segunda guerra mundial. El Parlamento Sami de Finlandia se fundó en 1973. Este vigila por los derechos del Pueblo Sami y promueve el desarrollo de la economía, la sociedad y la cultura sami. Tiene competencias del Estado en la administración del lenguaje y de la cultura entre los samis. En 1989 se fundó el Parlamento Sami Noruego. La Constitución política de Noruega recoge que es deber de las autoridades el crear condiciones para la protección y el desarrollo de la cultura, la sociedad y el lenguaje sami. El Parlamento Sami de Suecia se fundó en 1993,y contribuye a desarrollar y consolidar la identidad entre los samis estimulando las cuestiones sociales y políticas.

He tenido la oportunidad de cruzarme en alguna calle de la moderna Estocolmo con integrantes de esta cultura: sus coloridos atuendos sobresalen en el marco de la sobria vestimenta invernal sueca, y sus rostros se distinguen aún más en un escenario de cabellos rubios y tez bien blanca. Caminan orgullosos por las calles, y se abran paso sin diferencias en la sociedad occidental.

El 21 de mayo de 2010 el presidente Evo Morales se convirtió en el primer mandatario en visitar el parlamento Sami noruego. Allí, el gobierno de Bolivia y los Sami formaron una alianza en defensa de la Madre Tierra y de las conclusiones de la I Conferencia Mundial de Pueblos Sobre el Cambio Climático, celebrada en abril último, en la localidad de Tiquipaya, en el departamento boliviano de Cochabamba. Los parlamentarios recibieron al presidente Morales vestidos con trajes típicos, en medio de muestras de aprecio y cariño, y lo señalaron, como a “un hermano indígena que nos inspira el seguir luchando por los derechos de los pueblos del mundo”. Morales también ofreció una charla en la Universidad de Oslo y compartió un almuerzo con el Rey Herald V. Los representantes parlamentarios culminaron con una declaración en la que esperan que Suecia también se inspire en el Parlamento boliviano para que apruebe la convención de la ONU y se reconozca a los pueblos indígenas del mundo, porque todos tienen derecho a desarrollarse y a existir.


El presidente Evo Morales en su visita al Parlamento Sami en Noruega.



En la provincia de Jujuy, en el norte de Argentina, tiene sede la Asociación barrial Tupac Amaru, fundada y dirigida por Milagro Sala, una descendiente de los pueblos coyas locales. A los quince años, Sala descubrió que era adoptada y que su madre biológica la había abandonado frente a un hospital en una caja de cartón. Dejó su casa, vivió entre buscavidas, vendedores de drogas y prostitutas; también trabajó de lustrabotas. Estuvo presa durante 8 meses. Allí se dio cuenta que pagó carcel por no contar con la defensa adecuada, vedada a esta parte de la población, y se juró que a la salida de la prisión iba a luchar para que no hubiera más injusticia. Posteriormente ingresó a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) Actualmente la organización Tupac Amaru cuenta con presupuesto del gobierno nacional. Han construído escuelas de niveles primarios a terciarios, con salarios pagos por la organización, tienen dos centros de salud en los que funcionan una farmacia y un laboratorio; también cuentan con un tomógrafo y un mamógrafo. En el barrio funciona el CEMIR, un centro integral de rehabilitación de personas descapacitadas, gratuito y abierto a la comunidad, con plazas con juegos adaptados, gimnasios, piletas climatizadas y una sala con cámara Gesell para que trabajen psicólogos y psicopedagogos. Compraron dos ambulancias de alta complejidad y los remedios y la atención son gratuitos. Se establecieron seis fábricas con fondos del ministerio de Desarrollo Social que emplean a 600 ex desocupados, una fábrica textil que confecciona delantales blancos por encargo. Una fábrica de bloques de construcción para ahorrar en costos de las 1800 viviendas en el Alto Comedero, a 15 km de la ciudad, un barrio con piletas de natación, cibercafé, polideportivo con canchas de fútbol, hockey y rugby, y hasta un parque temático con dinosaurios gigantes y esculturas de peques, los duendes patagónicos de un dibujo animado nacional. Están tramitando la instalación de una radio.

Sin embargo, muchas han sido las explicaciones que Milagro Sala ha tenido que dar a los grandes medios nacionales acerca el origen de los fondos y la capacidad de solvencia de su organización; fue acusada de realizar clientelismo político a favor del gobierno nacional; se le cuestionó por intervenir a favor de los que menos tienen en la provincia de Buenos Aires, mientras un millonario empresario de origen colombiano arremete con su buffet de abogados a la justicia intentando presentarse como candidato a presidente, hecho claramente vedado por la constitución; fue acusada por un senador de la nación de tener vínculos con la droga y por una diputada de contar con armamento. Todos estos sucesos tuvieron alta repercusión en el núcleo duro del MPP, muchos de los cuales no vacilaron en tildar a Sala de “india violenta” y “cucaracha” (una variedad de insecto que ha demostrado sobrevivir algunos millones de años de evolución natural)

Un estudio del 2005 de la Universidad de Buenos Aires señala que el 56% de los argentinos tiene sangre indígena, dato que si no se hubiera revelado dentro de las secciones de información general de un diario dominical, habría provocado una verdadera catarata de suicidios en algunas zonas de la ciudad, controladas hace décadas por fuerzas del MPP.

Presentación
Parte 1: Espacio público
Parte 2: Horarios
Parte 3: Bicicletas
Parte 5: Salud y educación
Conclusión


Fuentes

http://www.noruega.org.ar/News_and_events/Noticias-de-la-Embajada/Evo-Morales-visita-Noruega
http://indigena.nodo50.org/sapmi/parlames.htm
http://www.tupacamaru.org.ar
http://es.wikipedia.org/wiki/Milagro_Sala
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-136086-2009-11-28.html

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Nórdicos


Parte 3: Bicicletas




En noviembre de 2007, el diputado porteño Pablo Failde de la agrupación Autonomía con Igualdad presentó un proyecto de ley destinado a la implementación de un sistema de transporte basado en el uso gratuito de bicicletas, conocido en otros lugares del mundo como "bicing". El proyecto, que "consiste en brindar un servicio donde los usuarios se presenten en una estación, retiren en alquiler una bicicleta, se puedan dirigir a su destino y al llegar dejen el vehículo en una estación cercana", fue finalmente aprobado el 6 de diciembre de 2007. Cuando se anunció la medida, recuerdo el comentario de quién más tarde pude identificar como un importante dirigente anti gremial del MPP: "Sabés acá lo que van a durar esas bicicletas, ¿no?" Buscando desenmascarar la hasta el momento encubierta actividad proselitista, pregunté con fingida inocencia: "¿Cuánto van a durar?", a lo que respondió: "¡Nada, se las van a robar a los 10 minutos!". Terminé la charla con una pregunta a modo de reflexión: "Nosotros no podemos hacer nada bien, ¿no?"

En cuanto a la utilización de bicicletas en un sistema de tránsito ordenado, los países nórdicos son verdaderos campeones mundiales. Si bien en toda la región este transporte está ampliamente difundido, en Copenhage la imagen es impactante. El tránsito de biciclos es tan nutrido como el de los demás vehículos; en casi todas las calles hay sendas debidamente señalizadas y semáforos dedicados. Aún en invierno, los ciclistas daneses pueblan las calles y son sumamente respetuosos en su forma de conducir, y no vacilan en protestarle a uno cuando se les cruza desprevenidamente en su camino.

Allí en Copenhage pude acceder a un periódico local de noticias en inglés y casualmente encontré una nota criticando la falta de eficacia del sistema anti robo de bicicletas.(Nota completa) Sucede que se instalaron chips en los rodados con el objeto de hacer un seguimiento en caso de una denuncia por robo, pero hasta el momento, ningún dueño se pudo reencontrar con su bicicleta sustraída. De todos modos, se aclara que el proyecto está en una fase de prueba, por lo cual aún deben terminar de completarse detalles definitivos. Lo que sí es un hecho concreto es la estadística: cada año en Copenhage se roban 18.000 bicicletas, lo cual representa 2 robos por hora.

Presentación
Parte 1: Espacio público
Parte 2: Horarios
Parte 4: Pueblos originarios
Parte 5: Salud y educación
Conclusión

Nórdicos



Parada de buses en Oslo.
Se indica el tiempo restante
para el próximo servicio.

Parte 2: Horarios


“Y claro, allá todo funciona a horario, tomás un tren a que dice 14:06 y sale 14:06, 14:07 a más tardar”, espeta un corregidor de la brigada MPP Norte. Tuve algunas demoras en uno que otro transporte, pero no voy a contradecir el comentario: en general el servicio de trenes, que fue el más utilizado en el viaje, fue soberbio. El ferrocaril sueco es el SJ, Statens Järnvägar, que se traduce al español como Ferrocariles Nacionales. Trenes públicos. Hablo de viajes en días de semana al extremo norte del país, 100 kilómetros por encima del círculo polar ártico, en los cuales en cada vagón había un promedio de 4 (cuatro) personas. En Noruega, el costo del boleto incluía una frazada, una almohada inflable, anteojeras y tapones para los oídos, todo en una simpática bolsita que decía “Esperamos que disfrute de este kit, tanto en el viaje como en su casa”. Y no aparece, ni siquiera se menciona, la relación de costo; ningún economista osa demostrar la rentabilidad de ese servicio en pos de transferirlo a una empresa privada: los trenes son partimonio y orgullo público.

Pero si de reloj se trata, en el ámbito privado también se precian de ser puntuales los escandinavos. Los comercios que venden artículos de primera necesidad como supermercados, a determinada hora… ¡cierran! Y los fines de semana, abren los sábados y con horario reducido. A nadie se le ocurre ir a comprar una cerveza o un paquete de fideos a las nueve de la noche, como así tampoco, olvidar hacer las compras un fin de semana. En Helsinki dí con la fortuna de tener un pequeño súpermercado que estaba abierto los sábados por la tarde y los domingos por la mañana, y estaba claramente identificado, porque era uno de los pocos que están asignados a cada barrio. Y era atendido sólo por el cajero. En Oslo tuve que ir un domingo a comprar un análgésico a una farmacia de autoservicio, y noté que los productos tenían dos precios, uno ligeramente superior que el otro. Al llegar a la caja, me cobraron el más caro, y cuando pregunté a qué se debía, me respondieron que era el precio que corresondía al fin de semana. Se supone que con este diferencial se compensa el salario extra por día no laborable.

Presentación
Parte 1: Espacio público
Parte 3: Bicicletas
Parte 4: Pueblos originarios
Parte 5: Salud y educación
Conclusión

sábado, 5 de junio de 2010

Nordicos


Parte 1: Espacio Público



Helsinki, Finlandia.



“En esta ciudad se juntan cinco locos, te cortan la calle, y te arman flor de lío [caos] de tránsito. Encima la policía no hace nada, ¡nadie hace nada! Con esto de los derechos humanos ahora cualquier hace lo que quiere…” (Testimonio de un militante de MPP)

En el artículo 13 de la constitución de Finlandia, se lee:

"Toda persona tiene derecho a organizar reuniones y manifestaciones sin permiso, así como el derecho a participar en ellos.
Toda persona tiene la libertad de asociación. La libertad sindical implica el derecho a formar una asociación sin permiso, de ser miembro o de no ser miembro de una asociación y participar en las actividades de una asociación. La libertad de formar sindicatos y organizar a fin de velar por los intereses de otros es también garantizado (…)" (Más aquí)
Uno de los conceptos con los que más insiste el estado es el del respeto al espacio público. En Finlandia el lugar común pertenece a todos, a la vez que en nombre de esta libertad, nadie puede hacer lo que quiere, entendiendo por nadie, exactamente eso: nadie. Nadie, además de las ciudadanos de a pie, son las corporaciones, los industriales, los comerciantes poderosos o no, el estado mismo. Al igual que en Noruega, la naturaleza toda es considerada como espacio público, y el libre acceso y el derecho al paseo, por ejemplo, están protegidos por la ley o el “derecho a todo hombre”.

Existe una regla no escrita que tiene que ver con la distancia personal. Nos ha sucedido de estar haciendo alguna fila para esperar el turno de ser atendidos, y notar que quien estaba delante nuestro mostraba cierta incomodidad por nuestra cercanía a su espalda. Tras un par de experiencias similares, supimos que los nórdicos establecen una suerte de medianía mínima que no son gustosos de compartir, calcule más o menos medio metro. Si se cruza esa raya, no es que vaya a pasar nada, pero uno nota que hay en el otro un sentimiento no confortable. Son cuestiones culturales, tal vez los latinos somos más afectos a los amontonamientos por lo mismo que somos más ruidosos, bulliciosos, y en cierto modo, más propensos a mostrar los afectos que ellos. Pero la anécdota no pasa por la distancia mínima, sino la máxima. Si bien la propiedad existe y es claramente visible, en Finlandia, por ejemplo, nadie puede impedir a otro instalarse en un terreno ajeno, siempre y cuando no se obstruya o vulnere la intimidad de las personas. Si de naturaleza se trata, nadie puede impedir que uno se interne en un bosque o espacio, por más privado que sea, para por ejemplo, pescar o navegar por un lago, siempre y cuando no utilice propulsión a motor, en este caso. No se trata de invadir la piscina del propietario, esta claro. Pero sí de tomar frutos de un bosque, practicar pesca de características deportivas, escalar, esquiar, nadar en las aguas, acampar, y muchas etcéteras más. Propiedad privada y (no versus) derechos humanos.


Estocolmo, Suecia.



En Suecia existe una cultura de la sobriedad en todo sentido. Nomás al llegar, y estando en pleno centro de Estocolmo, asombra el bajo nivel de ruido ambiente, en comparación con nuestras urbes latinas. Bocinas, escapes, aceleradas, alarmas, todos estos elementos son ínfimos o casi inexistentes, cómo así también el exceso de iluminación. No se trata de una ciudad a oscuras, sino iluminada sobriamente. “Claro, al no haber inseguridad, no necesitan tener todo tan iluminado. Acá si no ponés una luz en la puerta, te puede estar esperando cualquiera cuando llegás a tu casa”, proclama presto un comando de MPP. Si, las calles se ven seguras, aún en el desierto que puede conformar una fría noche de invierno. Pero no toda la luz está pensada para desenmascarar los mismos ilícitos.

Mi padre, experimentado comerciante de toda la vida, una vez me explicó que un negocio vende más si está bien iluminado. La gente (ese amorfo colectivo maleable a gusto y piaccere) entra a un comercio bien iluminado, y se siente más propenso a consumir, mientras que la penumbra tiende a deprimirlo y a escapar. La iluminación que no abunda en Estocolmo no es la de las luces automáticas que se penden al paso, sino la de las marquesinas y avisos publicitarios, fuertemente reguladas y limitadas. En el centro de la ciudad no hay que hacer grandes esfuerzos para ver el cielo, y el límite son las casi omnipresentes nubes del invierno, no los cables o los avisos de empresas multinacionales, invadiendo el espacio visual a mansalva. Como buen turista corto de divisas en un país caro, era común frecuentar los locales de comida rápida en búsqueda de una bebida caliente. Para identificarlos en una calle céntrica, la estrategia era mirar al horizonte en pos de un logo que los identifique. Fue entónces, en Helsinki, que observé que los carteles de los negocios no sobresalen de las fachadas, con lo cual uno sólo alcanza a ver lo que tiene cerca, o a lo sumo, los de las veredas opuestas. Cuando le comenté este detalle a una finesa con la que entablé contacto y que conocía la Argentina, afirmó que estaban prohibidos, y que solamente se podían instalar letreros o anuncios con un permiso especial y apenas por algunos días. Señalando a la otra calle, puso como ejemplo unos estandartes que estaban anunciando una muestra… en el museo municipal. El mundo capitalista existe, pero no tan salvajemente.

Presentación
Parte 2: Horarios
Parte 3: Bicicletas
Parte 4: Pueblos originarios
Parte 5: Salud y educación
Conclusión

Nórdicos


Presentación




En mis últimas vacaciones tuve por fin la posibilidad de conocer el norte de Europa, más precisamente la pensínsula escandinava. Un viejo sueño, debo confesar, era el de conocer de cerca el funcionamiento de una sociedad que se enorgullece de poseer uno de los estándares de vida mas elevados e igualitarios del planeta. Sabía de antemano que un período de receso no suele ser suficiente como para destrabar el cerrojo de una comunidad milenaria y con una mediana difusión de sus construmbres y cultura en nuestra región sudamericana. Los meses previos al viaje constituyeron una verdadera empresa, en la que procuré absorber la mayor cantidad de conocimientos y datos que me permitieran llegar a destino con la mejor y más objetiva calidad de información del lugar.

Coyunturas laborales de nuestro hemisferio no dieron otra posibilidad que hacer el tour en lo más crudo del invierno nórdico, lo cual aportó a la belleza del paisaje, pero restó en las posibilidades de contacto directo con las personas. Sucede que los nórdicos son sumamente educados y amables, pero sin que medie una necesidad puntual o un pedido resultan poco dados al trato casual o espontáneo,. Atienden con presteza y cordialidad cualquier solicitud, pero difícilmente cruzen la mirada con extraños. Temperaturas promedio a los 10 grados bajo cero pueden acrecentar este efecto, distorsionando en parte la apreciación.

En Buenos Aires existe un fuerte movimiento no formalmente organizado (no formalmente, porque organizarse significaría entrar en contradicción con sus principios) que con algo de desdén se lo identifica desde afuera como el Medio Pelo Porteño (MPP, de aquí en adelante) En general son sectores medios ciudadanos que observan con nostalgia las bondades del primer mundo, añoran períodos de supuesta bonanza que van de principios del siglo XX hasta el fin de la segunda guerra mundial, y destacan por encima de cualquier logro colectivo los defectos de una sociedad que parece no tener salida. Muchos de sus más activos militantes constituyen el grupo de convivencia de quien suscribe, y sus comentarios a raíz de mi experiencia viajera fueron los que impusaron la presente reflexión a modo de relato.

Frases como: “Es otro mundo, me imagino, ¿no?”, o “Cuando volvés acá te querés matar…” fueron algunas de las que más picaron en el top. Y algo de cierto puede haber: es otro mundo, y volver cuesta, como siempre cuando acaban las vacaciones. De todos modos, desde los documentales televisivos hasta la torta de la tía, siempre lo ajeno tiende a superar a lo local casi sin transpirar. Así que lo único que nos queda es comparar lo conocido con lo percibido, y tratar de reflexionar al respecto.

Parte 1: Espacio Público
Parte 2: Horarios
Parte 3: Bicicletas
Parte 4: Pueblos originarios
Parte 5: Salud y educación
Conclusión

Banderas de Escandinavia: Cortesía de Wikimedia Commons

domingo, 18 de abril de 2010

Ley de Medios Audiovisuales de Argentina



El 15 de abril de 2010 la Coalición por una Radiodifusión Democrática organizó una movilización desde el Congreso Nacional hasta el Palacio de Tribunales, en apoyo a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. El acto contó con la adhesión de organizaciones políticas y sociales, centrales obreras, diputados del oficialismo y la oposición y grupos independientes convocados a través de redes sociales.

La ley que fue aprobada por el Congreso de la Nación en octubre de 2009 con amplia mayoría parlamentaria -147 votos a favor, 4 en contra, 1 abstención en Dipuados, 44 votos a favor y 24 en contra en Senadores- derogó la ley vigente de la dictadura, que desde entónces posibilitó la formación de conglomerados monopólicos de medios de comunicación en la Argentina.

Actualmente, la ley se encuentra suspendida en virtud del amparo solicitado por el diputado del peronismo disidente de la provincia de Mendoza Enrique Thomas. La jueza mendocina Olga Pura de Arrabal dio lugar a dicho amparo, que fue posteriormente ratificado por Cámara Federal de Apelaciones de la misma provincia. La objeción presentada se refirió a cuestiones de procedimiento durante el tratamiento de la ley en el recinto legislativo, aunque no se expresa en cuestiones de contenido. La jueza ya había fallado anteriormente a favor de la empresa de medios Grupo UNO -de esa misma provincia- cuando logró sacar de servicio a la repetidora de la televisión pública de San Rafael, alegando que su señal interfería con los canales privados.





Los jueces que integran la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza son Otilio Romano, Julio Petra y Alfredo López Cuitiño. Otilio Romano está acusado de complicidad con torturas, violaciones y saqueos de bienes durante la Triple A y la dictadura militar. Alfredo López Cuitiño estuvo a cargo del Registro Nacional de las Personas durante la gestión de Carlos Menem, y desde allí firmó los documentos que otorgó la ciudadanía argentina al traficante de armas Monzer Al Kassar. Su jefe era el por entónces Ministro de Interior, José Luis Manzano, socio de Daniel Vila en el grupo UNO. Julio Petra fue uno de los camaristas que en 2008 otorgó la libertad a todos los acusados de los asesinatos del estudiante Amadeo Sanchez Andia y de Víctor Romano Rivamar. También puso la firma para liberar al sargento del Ejército Argentino Osvaldo Benito Martel acusado por los delitos de tormentos agravados en concurso ideal con lesiones leves en perjuicio de Margarita Rosa Camus, nieta del entonces gobernador de San Juan, Eloy Camus (que también fue detenido) y actual jueza de garantías de la Justicia sanjuanina.

El Grupo UNO es el segundo multimedio más grande del país, está radicado en la provincia de Mendoza y es controlado por el empresario Daniel Vila y el ex diputado y Ministro de Interior de la Nación José Luis Manzano. En algunos de sus medios más importantes, comparte el paquete accionaro con el empresario y diputado nacional Francisco de Narváez. El grupo controla 6 diarios, 12 canales de televisión, 26 radios, además de negocios inmobiliarios y el servicio de agua. Se estima que estos medios tienen una audiencia potencial de un millón y medio de personas. Vila es además dueño del exclusivo barrio Dalvian en la ciudad capital de la misma provincia, y fue denunciado por la colocación de un caño de agua en terrenos de la Universidad Nacional de Cuyo, linderos al barrio Dalvian. En la causa, la misma jueza Pura de Arrabal (que vive en barrio Dalvian) falló a favor del empresario.





Esta es sóla una arista del complejo escenario que compone la situación actual de los medios de comunicación en la Argentina. La ley sancionada en el congreso en octubre del 2009 es el fruto de 26 años de lucha por parte de los organismos que componen los medios independientes nucleados en la Coalición por una Radiodifusión Democrática. El anteproyecto de la misma ley fue sometido a foros abiertos a lo largo y ancho del país durante meses, y el resultado obtenido sirvió para enriquecer y democratizar aún más su contenido, y reemplazar de una vez por todas la ley vigente sancionada durante la últma dictadura militar, carente de mecanismos de participación popular.

Bretel hizo una lista de quienes están a favor y quienes estan en contra de esta ley y en gran medida de las acciones del gobierno. Allí aparecieron entre otros:

actores
músicos
cineastas
escritores
politicos
intelectuales
distintas personalidades de la cultura
periodistas
representantes sindicales

Repasando nombre y trayectorias, y decidido a anotarse en alguna de las dos columnas, Bretel se puso del lado de los buenos.