viernes, 8 de marzo de 2013

Feliz día mujer



En la esquina de Corrientes y Uruguay, en la Ciudad de Buenos Aires, existe desde noviembre de 2011 una estatua que recuerda a Alberto Olmedo y Javier Portales en una escena del por entonces muy popular sketch “Borges y Álvarez”, del programa No toca botón, que el rosarino tenía en la televisión, y que se emitía en la década del 80, amén de numerosas repeticiones que perduran hoy en día. La figura los muestra en una pose clásica: sentados en un sillón mientras se desarrollaba el dialogo, sólo que la estatua deja un lugar entre medio para que los transeúntes se sienten entre ellos y puedan ser retratados en fotografía.

Seguramente sería difícil que el contenido de ese programa pasara hoy desapercibido por la pantalla: el nivel de cosificación y degradación de la mujer es enorme. Es más, muchos de los que por estos mismos temas critican las producciones actuales, directamente se horrorizarían de verlo en la televisión abierta de Argentina.

Pero Olmedo murió a fines de los 80, y su entrañable rótulo de artista popular caló hondo en el sentir de mucha gente, incluso aquella que se mencionaba renglones atrás. Yo mismo puedo dar fe de ello, y a instancias de observaciones de mi compañera pude darme cuenta que en algunos casos, el tiempo no mejora las cosas, sino que las empeora.

No es la idea cargar ahora contra Olmedo. Él representó una época, en la cual cualquier señalamiento acerca del lugar de la mujer habría sido objeto de mofa. Pero hoy la realidad es muy distinta en el país, y allí es donde el humor del cómico tendría problemas. Como poco, habría provocado bastante revuelo. Similar reacción es esperable, en otro orden de cosas, si un conductor o invitado de un programa de televisión encendiera un cigarrillo en cámara, algo también muy común en ese entonces.

Olmedo tiene su lugar como artista referente de su época. El problema es querer traerlo hoy en día y hacerlo moralmente aceptable. No es extraño que se haya elegido la Ciudad de Buenos Aires para emplazar dicho monumento: el personaje enmarca el estereotipo de persona vivaracha y canchera que tan bien representa al porteño medio, y entre ellos, a su jefe de gobierno.

Feliz día de la mujer a todas aquellas mujeres que eligieron este día para sacarse una foto junto a Olmedo y Portales.

miércoles, 6 de marzo de 2013

En otro país



En otro país es un nuevo capítulo en esa gran película que es la filmografía de Hong Sang Soo de los últimos años. Fiel a su estilo único, casi a punto de convertirse en un género propio, vuelven a aparecer los frágiles personajes que como envases transparentes dejan ver hasta el último detalle de su interior.

Este formato tan suyo son esas escenas mitad guionadas y mitad improvisadas, que logra que todas sus películas tengan una cohesión enorme, lo que muestra a las claras la muñeca del director a la hora de impartir lineamientos a sus dirigidos. Una técnica que en otras manos significaría correr el riesgo de enfrentarse a un collage poco claro o a un espasmódico sucedáneo de sentires.

La cinta da vida a tres libretos imaginados por una aspirante a guionista. En ellos conviven los mismos personajes y el mismo paisaje, sólo que se alteran las historias. Todo gira alrededor de la visita de Anne (Isabelle Huppert) a Mohang, una localidad costera de Corea del Sur. Por distintos motivos, ella arribará al lugar, se comunicará con los locales en inglés, con algunos de manera más fluida que con otros. Y allí ya hay algo de la historia, pues es el lenguaje un poderoso personaje, a través del cual aparecerán las relaciones con el resto del elenco.



Como piezas mágicas, los relatos se encadenan, se ensamblan y desacoplan en bello ballet. Isabelle Huppert compone el personaje de culto de su carrera. En algunos casos podría suponerse que hace de ella misma, pues el efecto que provoca en los pobladores es de gran magnetismo, como cuando un famoso es detectado en un restaurante. Aniñada, provocativa y a veces naif, no puede moverse por el lugar sin generar sensaciones alrededor. Pero Isabelle es Huppert, y si bien brilla por si sola dentro del cualquier constelación, aquí está enmarcada por el distinto dirigir de Hong. Que continúa con los personajes que tras algunas copas y muchos cigarrillos terminan diciendo algo de más, que luego costará reparar. Que sigue con sus acercamientos de cámara para llevar nuestra atención allí donde se desea. Que sigue dejando la cámara en el que escucha y no en el que habla, como buscando que prestemos más cuidado a cómo se recibe el mensaje que al mensaje mismo. Y que sigue haciendo mostrar a sus personajes con todos sus condimentos, sin el más mínimo temor de hacerlos pasar el ridículo.



Difícil no estar agradecido, más aún no celebrar la entrega de este nuevo capítulo en las historias de directores, actores y guionistas que buscan a veces formar parte de algún selecto universo paralelo, pero que acaban teniendo los mismos problemas que el resto de la gente que pisa el planeta. Yoo Joon-sang es el guardavidas, que se esfuerza en su inglés con tal de lograr cautivar a Anne. Viejo conocido de Hong, participó en varias de sus películas, como El día que él llega, Hahaha y Like you know it all. Del mismo modo las bellas Moon So-ri y Jeong Yu-mi son habituales en el elenco del coreano.

Huppert se declara muy interesada en el cine asiático, y dice que considera sus proyectos cuando tienen el tono y el ritmo correcto. Agrega que le gustaría trabajar con Kim Ki-duk y Park Chan-woo. Hacer En otro país es en parte algo que ella ama: estar en otro país, en otro lado físicamente e intelectualmente.

Hancinema: http://www.hancinema.net/korean_movie_In_Another_Country.php
Imdb: http://www.imdb.com/title/tt1989712/

sábado, 16 de febrero de 2013

El espejo negro



El espejo negro es una serie de tres capítulos independientes realizada en el reino unido en 2011. En este año 2013 se ha estrenado una segunda temporada, también con tres producciones.

La temática de la serie ronda el mundo moderno, y la forma en la cual la tecnología ha modelado una nueva forma de lenguaje y comprensión entre las personas. La construcción de nuevos paradigmas genera forzosamente escalas de valores diferentes a las concebidas hasta el momento. La imagen y la exposición en los diversos formatos de distribución de sentido actuales exigen un importante esfuerzo por parte de las personas que no quieren quedar fuera de la campana. Un paso en falso en el escenario puede resultar definitivo para lo que se supone el plan del futuro. O no, si es que alguien descubre como usar lo que quedó de nafta para apagar el incendio.

Y así el Che Guevara fue remera, la firma de ropa Soviet puso de moda las letras cirílicas cuando todavía había guerra fría, y una empresa de indumentaria masculina del coqueto barrio de Palermo en Buenos Aires eligió Bolivia como nombre para su marca. Del mismo modo, como un monstruo que todo regurgita, recicla y reproduce, el mercado pudo hacer que la música socialmente más contestataria de los barrios negros estadounidenses se transforme en un pastiche que incluye yates, alhajas y mujeres servidas en bandeja. Todo lo que se desprecia puede transformarse en instrumento de posesión, todo aquello que nos combate puede resignificarse y, poniéndolo como ejemplo de lucha y tezón, mutarlo en aliado. Si las agencias de viaje ofrecen excursiones de riesgo en países del tercer mundo, y los asustados turistas pagan fortunas mientras los lugareños les muestran como se caza un jabalí o se usa la dinamita en una mina, es de esperar que pronto surgan visitas guiadas a los ocupantes de Wall Street o a los indignados de Madrid, más no sea como un algún intento de transformar estos bastiones de lucha en stands de centros de compra.



De todo esto se nutre El espejo negro; no exactamente de estos tópicos, pero sí de lo que implican, o de cómo accionan domesticando el sentido común del conjunto social. Con una excelente calidad de filmación, un ritmo que no abusa del tono desenfrenado tan común en las series norteamericanas (que hacen casi imposible seguir el diálogo cuando están subtituladas), sin líneas de texto banales o superfluas, pero para nada pretenciosa de qualité, esta serie nos brinda (al menos en esta primera temporada que es aquí se comenta) un excelente producto no exento de humor negro y áspera ironía. Dice la reseña de la cadena channel4 que la emite: "A lo largo de los últimos diez años, la tecnología ha transformado casi todos los aspectos de nuestras vidas, sin que hayamos tenido tiempo siquiera de haberlo notado. En cada hogar, escritorio o dispositivo de mano –una pantalla de plasma, un monitor o un teléfono inteligente- es posible encontrar un espejo negro del siglo 21. Nuestro contacto con la realidad está cambiando. Tenemos acceso a toda la información del mundo, pero no hay más espacio en nuestro cerebro que para absorber los 140 caracteres de texto de un tweet." Claro y contundente. La referencia al espejo negro proviene del elemento que utilizaban las brujas para predecir el futuro ("espejito, espejito…"), junto con la bola de cristal.



El primer episodio se titula Himno nacional, y relata la encrucijada que debe enfrentar el primer ministro inglés de acceder a los pedidos del secuestrador de la princesa real bajo amenaza de asesinarla. El siguiente se llama 15 millones de puntos, y es un grotesco de una sociedad del futuro que está sobresaturada de entretenimiento, a modo de una evasiva drogra moderna. El tercero es Toda la historia suya, y muestra como funcionan las relaciones entre las personas cuando estas tienen acceso a la revisión de toda su vida pasada gracias a la implantación de un chip en su cerebro que permite rebobinarla, reproducirla (y compartirla) en cualquier momento en una pantalla.

Altamente recomendable y casi sin desperdicio, esta primera temporada da motivos más que de sobra para encarar con el mejor entusiasmo la segunda.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt2085059/

viernes, 11 de enero de 2013

El puente



La miniserie El puente es una realización co-producida entre la DR, radio y televisión pública danesa y la STV, la televisión pública sueca. Se filmaron diez capítulos de una hora de duración, que salieron al aire durante el período septiembre-octubre de 2011 y que constituyen una primera temporada. Se anuncia una segunda temporada que podrá emitirse en 2013.

La historia comienza con un hecho inédito: el puente de Ørensud sufre un apagón durante unos instantes. Los controladores se inquietan durante es breve suceso, y posteriormente, al restablecerse el suministro, aparece un cuerpo sobre el asfalto, a la altura de la mitad del trayecto.

El puente de Ørensud conecta desde el año 2000 las ciudades de Copenhage en Dinamarca y Malmö en Suecia. Es una maravilla colgante que parte desde Suecia por sobre el mar, y a mitad de recorrido conecta con un tramo subterráneo a través de una isla artificial. El complejo en total tiene cerca de 8 kilómetros, y es la combinación vial-ferroviaria más larga de Europa.

Allí, a mitad del puente, donde se halla la línea fronteriza entre ambos países, aparece el cuerpo tras el corte en la iluminación. Mitad del cuerpo a cada país, y allí llegan ambas policías para hacerse cargo del caso. Del lado sueco, Saga Norén (Sofia Helin), la imperturbable investigadora incapaz de apartarse por un instante de sus procedimientos y reglas. Del lado danés, Martin Rohde (Kim Bodnia), algo más terrenal, falaz y condescendiente que su colega.



Estos rasgos distintivos entre los personajes se forzarán hasta cierto extremo a lo largo de la serie, quizás como un relato paralelo que aporte alguna sonrisa y afloje la tensión de algunos pasajes. En realidad, no es más que un cliché utilizado como recurso de guión, y que blanquea como a través del saber popular se ven unos a otros ambos países escandinavos: los suecos con su corrección y protocolo a ultranza, y los daneses, afincados en el continente, algo más relajados y concesivos.

El puente contiene todos los ingredientes que hicieron del policial nórdico un género de culto. La sordidez de los crímenes contrasta con lo armonioso y adecuado del ambiente general, del mismo modo que resalta la sangre en la nieve. Los agentes de la ley en su gran mayoría carecen del glamour que nos tiene acostumbrado el cine más instalado por las corporaciones. Se los ve cumplir sus funciones con la entrega habitual, pero se sabe de sus vidas privadas, no siempre casualmente infelices o desajusadas. Se observa la integración social, al dejarse ver entre el elenco a alguna persona discapacitada, y a la vez se denuncia el trato discriminatorio hacia los inmigrantes. Muestran altaneros y orgullosos su modo de vida balanceado y delineado, en el que la mención al suicidio es moneda corriente. Se aprecia el lugar que ocupa la prensa en la agenda pública, no muy diferente de la del resto del mundo en su concepción, pero manteniendo algunos códigos que en otros puntos del planeta se han perdido hace tiempo.



Quienes hemos disfrutado de Wallander, Forbrydelsen o (con alguna distancia) Varg Veum, pudimos apreciar con placer la sutil diferencia que hay en estas producciones que llenan la pantalla sin excesos. Es que, a diferencia de lo que se ve en la televisión de difusión masiva de oferta dominante, las persecusiones policiales no son habituales, y no porque las calles sean más estrechas, sino porque son realmente muy difíciles que sucedan en la vida real en una gran ciudad. Aquí los policías son capaces de salir del galpón mucho antes de que explote, y no necesariamente un segundo antes. Los asesinos no distinguen rangos de edades ni posición social. Y los poderosos muchas veces son cuestionados por sus posesiones, sin tener que aparecer antipáticos ante la pantalla.

En particular, el logro de El puente radica en la excelente construcción de la relación entre los dos policías, ambos con fuertes rasgos de personalidad, que resultarán decisivos a la hora de resolver el misterio. Experimentados actores con amplia trayectoria en el medio, sus roles logran desarrollar un vínculo en el que se complementan sin rebabas, aún con las diferencias del caso. La extensión de la obra es justa, dejando una sensación de saciedad sin carencias ni hartazgos.

Apúrese a ver la versión original de El puente antes de que aparezca la remake yanqui. Como se supo tras el anuncio de AMC, no se renovará la serie The Killing (version norteamericana de la danesa Forbrydelsen) para una tercera temporada. En su lugar, la compañía ya pidió un piloto de El puente para supervisar una adaptación que se llevará a cabo en El Paso/Juarez, en la frontera entre México y Estados Unidos.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt1733785/

domingo, 16 de diciembre de 2012

Una vida simple



Ah Tao es una mujer anciana que ha servido a una familia como mucama a lo largo de toda su vida. Siendo adoptada desde niña, y al fallecer su padre durante la ocupación japonesa, fue enviada a casa de los padres de Roger, donde cumplió tareas domésticas y de crianza por cuatro generaciones. Hoy, en el ocaso de su vida, es justamente él quien deba ocuparse de ella.

Roger (Andy Lau) es un director de cine, soltero alrededor de los cuarenta. Ah Tao (Deannie Yip) vive en Hong Kong, en un departamento de la familia, que Roger utiliza cuando visita la ciudad. A pesar de los años, la criada sigue atendiéndolo como si fuera un niño. Los años se harán notar en el cuerpo de Ah Tao, y a raiz de un ataque, deberá ser internada. Roger es el único vínculo, ya que la mayoría de la familia se encuentra viviendo en Estados Unidos. La señora manifiesta sus deseos de jubilarse y de internarse en un asilo, para no dar trabajo a sus atendidos.

La película relata ese tramo de la vida en el cual sólo hay lugar para los recuerdos, y cada encuentro con los seres queridos es una oportunidad para rememorar a modo de balance los momentos vividos. La distancia física con la familia, a excepción de Roger, hace que los contactos con los únicos que tiene en el mundo sean esporádicos y breves. Será para él el momento en que se pondrán en juego los delicados hilos que ajustan la balanza entre lo dado y recibido.




La vida de Ah Tao fue pensada y asumida para el atender, el servir al otro que le dio casa y comida. Se muestra la exigencia y el esmero que puso en cada detalle de su labor, lo cual se traduce en la vehemencia que ella misma manifiesta cuando, dándose cuenta que no podrá volver a hacerse cargo de sus obligaciones, decide elegir a su sucesora. Igual rigor se verá al momento de ser justamente ella quien reciba en la mesa el plato de comida elaborado por su ahijado. Es que su vida no ha conocido otros valores que no sean esos vinculados a cumplir con el deber de servir hasta el que el cuerpo lo decida, y no asumirá facilmente deshacerse de esas obligaciones.

Se muestra esa nueva institución que ha desarrollado la modernidad reciente: el asilo de ancianos, que en función de bajar los niveles de culpa social, ahora reciben edulcorados nombres menos cruentos por su significante. Allí quien ingresa sabe que no quedan demasiadas opciones de una nueva mudanza, al menos en la misma posición respecto al piso. El filme ahonda en las relaciones que se enlazan entre las personas que allí habitan, la más de las veces, muy distantes de los rostros promocionados en los folletos de las aseguradoras de retiro. No extraña que por más lejano en kilómetros y cultura que pueda resultar el país de origén de la productora, no se aprecien diferencias sustanciales en los modos de vida puertas adentro de estos lugares.



Una excelente actriz, Deannie Yip, ganadora numerosos premios por este trabajo, entro otros el del festival de Venecia. Andy Lau, que hace mucho tiempo ya dio pruebas fehacientes de su capacidad todo terreno en el ancho abanico del cine de su país. Juntos conforman una pareja que se vuelve a juntar tras dos décadas de no trabajar como madre e hijo. Entre los numerosos cameos, destaco las perlas de Anthony Wong, quien mejor traduce en la pantalla los papeles en los que se conjuga el ventajista de ciudad, poseedor a la vez de férreos códigos de amistad y lealtad para con los suyos. De la directora Ann Hui, pudo saberse que se había propuesto dar por terminada su carrera con este trabajo, pero debido al gran suceso de críticas y premios, decidió continuar filmando.

Una vida simple es una película que hace honor al título, porque sin estridencias brinda un relato de alto octanaje emotivo sin caer en golpes bajos. El guión se basa en la historia real de uno de los productores, que no debe diferir en sustancia de la de cientos de miles en el mundo entero.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt2008006/

lunes, 26 de noviembre de 2012

Nestor Kirchner - La película



Tuvieron que pasar 89 años para que volviera a nevar en Buenos Aires. Como una metáfora de las infrecuencias, el paso de Nestor Kirchner por la vida de los argentinos fue un evento que dejó una huella imborrable para todos aquellos que dieron evidencia de aquello que el filósofo Ricardo Forster hábilmente describe como la anomalía kirchnerista.

La historia abre narrando testimonios de quienes se han visto tocados en forma directa por el accionar del ex presidente argentino. Personas comunes, hombres y mujeres de a pie, que por diversas circunstancias tuvieron la oportunidad de ser escuchados y atendidos en forma directa. Sabido es que los mandatarios, en su ocasional contacto con las personas en los actos públicos o bien a través de los mecanismos ideados a tal efecto, reciben pedidos por parte de particulares. Cartas con solicitudes de las más variopintas, desde una ayuda para quien padece una enfermedad hasta el pedido de un techo para un desamparado; las más de las veces el ruego es por trabajo. Se sabe de la particular atención que Nestor Kirchner ponía en tales recados. Un área de su administración se dedicaba específicamente a la atención de estos pedidos, y estaba monitoreada muy de cerca por él mismo y por la doctora Alicia Kirchner, su hermana y ministra de Desarrollo Social. En muchos de los casos, las respuestas a los solicitantes eran antendidas en forma directa y personal por el mismo presidente.

¿Se puede narrar en palabras el efecto que produce en quien recibe esta devolución? Quien acude a estos mecanismos de solicitud lo hace en su gran mayoría como un recurso in extremo, acuciado por las circunstancias que lo llevan a enviar una botella a ese mar de incertidumbres que constituía la realidad social de la Argentina del año 2003. Esa marca indeleble en su memoria lo transformará en un gesto que atravesará generaciones, pues ya no se trata del genérico "a mí este gobierno me dio trabajo", sino de una referencia personal de haber sido atendido en directo por el solicitado. ¿Pudo imaginarse aquella mujer que respondió, como miles de nosotros alguna vez, una encuesta acerca de la realidad nacional, y que por haber dejado sus datos personales, fue llamada días después por el Presidente de La Nación para compartir sus opiniones? Historias como estas se multiplican en el cotidiano de su gestión, y en modo exponencial, tienen un poderoso efecto en quienes reciben en forma inédita una prueba fehaciente de que es posible hacer política de otras formas. Allí acaba el funcionario y comienza el mito hecho realidad de lo que para muchos no es menos que el padre espiritual de una nación, el hombre común en circunstancias especiales, como a él mismo le gustaba retratarse, pero que no sólo se queda en gestos que cualquier descreído pueda tildar de intencionados, sino que posteriormente acompaña con su gestión una formidable transformación de la realidad.

La muchedumbre que Raúl Scalabrini Ortíz detallara en su obra El hombre que está solo y espera como aquel hombre gigantesco que presiente que algo está por ocurrir, pero no sabe muy bien de que se trata, es una bestia que aguarda mansamente la llegada del receptivo, de aquel que sea capaz escuchar, tamizar y reparar. Es un colectivo complejo y variado, "es un arquetipo enorme que se nutrió y creció con el aporte inmigratorio, devorando y asimilando millones de españoles, de italianos, de ingleses, de franceses, sin dejar de ser nunca idéntico a sí mismo, así como usted no cambia por mucho que ingiera trozos de cerdo, costillas de ternera o pechugas de pollo. Ese hombre gigante sabe dónde va y qué quiere". (1)

El logro mayor de la película, allende la evocación afectuosa y el homenaje, es mostrar y demostrar que Nestor Kirchner sabía lo que quería para su país. Lo supo desde el primer momento que se lanzó a la vida política, en su remota provincia de Santa Cruz, en el sur de La Argentina. Aún quienes no compartan sus pensamientos o su acción de gobierno, no podrán refutar que los principios de su ideario se mantuvieron inalterables a lo largo del tiempo, y que los llevó adelante con las armas que contó y en el momento que pudo. Mortal surcado por errores y contradicciones, nunca disimuló sus malos pasos con malabares distractorios, sino que corrigió el rumbo sobre el accionar mismo de los hechos, dando prueba que la historia se escribe con la letra irregular que permite el carro en movimiento.

Se verifica en el filme a través de relatos de época y testimonio de allegados, que no mediaba distancia alguna entre el Nestor Kirchner presidente y el hombre fuera de su cargo. Verdadero animal político, su actividad cotidiana se ve atravesada por constantes actos tendientes a modificar la realidad que lo rodea. Poseedor de una inquebrantable fe para llevar adelante sus ideas, se retrata a modo de ejemplo y con cierto guiño de simpatía, la empresa personal de conquistar en su juventud a la muchacha más bonita de su clase, siendo él mismo portador de una estampa desgarbada muy por fuera de los cánones de estética dominante; se descarta a su vez en la elegida, la capacidad para discernir el contenido del continente, como una característica que la hará dueña, entre otras cualidades, de un ojo clínico indispensable para dar completitud al legado.

La película es una construcción colectiva, nutrida de miles de testimonios, imágenes y videos obtenidos de particulares que fueron recolectados a lo largo del proceso de producción. Es una prueba de ese poderoso yo colectivo que se mostró implacable a lo largo de los festejos del bicentenario de la patria, en mayo de 2010, y vulcanizó el lazo de contención fundamental para la continuidad del proyecto.

La proyección abre y cierra con el testimonio de su hijo Máximo, de impactante parecido físico y gestual con su padre. El film fue producido por el publicista Jorge "Topo" Devoto, y el diputado bonaerense y referente del Movimiento Evita, Fernando "Chino" Navarro, cuenta con el guión del filósofo Ricardo Foster y el periodista Carlos Polimeni, y con música de Gustavo Santaolalla.

Sepa disculpar el lector que en esta edición huelgue la crítica cinematográfica habitual y adecuada para con sus seguidores. Pudo haberse elaborado con cierta mecánica de tratarse de la biografía de un personaje más lejano o ajeno, tal vez una personalidad de tierras o épocas remotas. Pero esta vez no se trata de la película de otros, sino de la película de uno, aquella que relata la historia reciente de quien, como millones, perstó su piel para luego mostrar con orgullo la cicatriz que dejó el evento.

http://www.nklapelicula.com.ar/nestor-kirchner-la-pelicula.html

1)  "El hombre que está solo y espera", Raúl Scalabrini Ortíz, Editorial Gleizer, Buenos Aires, Diciembre de 1931 

martes, 13 de noviembre de 2012

Baila este vals



Hay dos o tres escenas que por sí solas justifican ver Baila este vals, pero quizás el plato fuerte sea disfrutar de la evolución de Sarah Polley como una directora capaz de dotar de una importante cuota de aire fresco al cine contemporáneo.

Su debut tras las cámaras fue en 2006 con Lejos de ella, un relato de amor entre personas de tercera edad, protagonizada por Julie Christie, una mujer que sufre de alzheimer. Su último trabajo (Stories we tell, 2012) es un documental que a través de testimonios entreteje la intimidad de su propia familia.

Baila este vals es una historia de amor timoneada por la insatisfacción de su protagonista, Margot (Michelle Williams), quien manifiesta cargar con cierta fobia por los lugares intermedios, ese espacio de incertidumbre que puebla el transcurrir. Insiste en llenar y justificar su vida con cada detalle, y esto la lleva a padecer una constante melancolía que la agobia por momentos. Vive hace cinco años casada con su novio de la adolescencia, y se esfuerza por hacer de cada instante un hecho de felicidad mediante juegos y mimos, sumiéndose en densos laberintos cuando no lo logra. Su marido Lou (Seth Rogen) es un hombre afectivo y dedicado, aunque con sueños de vuelo limitado y algo rutinario. Pero la pasión de Margot por arrasar cada segundo de nada para convertirlo en algo trascendente genera instantes de confusión y desazón en la pareja.

En este marco aparece Daniel (Luke Kirby), un jóven de su edad con quien se encuentra en un viaje y acaba siendo su vecino. Una especial atracción se construye entre ambos rápidamente, y no será el deseo sexual quien aporte el combustible necesario, sino esa insatisfacción de Margot por completar cada instante de su vida con algo memorable que hace ver en Daniel un motivo perfecto para moverse hacia el próximo punto.



El filme transcurre en Toronto, y el paisaje es de una belleza onírica, saturado de colores naranjas y amarillos tanto en los decorados como en el vestuario, con la idea de transformar el cuadro en un grotesco de aquella realidad a la que aspira Margot. Su núcleo familiar es acotado, y será justamente alguien muy cercano a ella, poseedor de verdaderas carencias, quien le dejará claro lo que estar en deuda con la vida.

El nombre de la cinta hace referencia a la canción de Leonard Cohen, e ilustra un particular pasaje de la película, en la que Margot parece tildar de a una la lista de sus fantasías sexuales y románticas en su quijotesca búsqueda cotidiana.

Sarah Polley es una directora de carácter, que lleva a la pantalla muchos de los gestos que le han valido famas de varios tintes en la industria. A la edad de doce años y en plena guerra del golfo, fue invitada por la Disney a participar en un evento en Washington, y concurrió llevando un símbolo de la paz, lo que le valió ser parte de la lista negra del conglomerado desde entónces. Militante de izquierda, a poco de independizarse mantuvo relaciones con hombres que casi la doblaban en edad. Participó en organizaciones contra la pobreza y perdió algunos dientes en un enfrentamiento con la policía protestando contra el gobierno conservador en Toronto.

Cautivante en el trato y perturbadora en las conclusiones, por un extremo o el otro de esta historia, durante o al finalizar la proyección, algo terminará haciéndonos recordar a nosotros mismos.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt1592281/