lunes, 16 de noviembre de 2009

Los límites del control





Hay una frase, un punto de partida al comienzo de la historia. Después sucederá como en el juego del dominó, que las fichas se van coincidiendo para dejar lugar cada vez a una nueva incertidumbre.

A Jim Jarmusch le gusta filmar personajes que se manejan mejor por los bordes que por el calmo centro de la superficie. Desde Extraños en el paraíso hasta esta última Los límites del control, sus héroes brillaron por debajo en vez de destacarse por encima. El perdedor de turno en este caso es un hombre solitario y sombrío, de cuyo duro rostro apenas vemos caerle algún gesto en todo lo que va de la película. Interpretado por el marfileño Isaach De Bankolé, (quién también trabajó para Jarmusch en Café y cigarrillos), este hombre aparece en medio del film con unas pocas rutinas a cuestas que logran definirlo: el riguroso tai chi y el puntual pedido de un par de tazas de café expreso en cada bar que se detiene.

El personaje (parco, solitario, ni nombre tiene en la película) recibe indicaciones todo el tiempo. Cajas de fósforos mediante, se irá contactando con sujetos exóticos, extravagantes; el verdadero desfile del reparto de Jarmusch está puesto en estas escenas. Las presencias de Tilda Swinton, Youki Kudoh, John Hurt, Luis Tosar, Gael García Bernal, Bill Murray (siguen las firmas), son acompañadas por parlamentos que cimientan cierto sostén ideológico a lo largo del film, a la vez que nos permiten ese momento en el que se percibe que el actor es dueño total de su escena (cuenta Jarmusch que estas escenas no fueron ensayadas previamente)

La música juega un papel importante en la película, como en toda obra del director. Y habiendo sido rodada en España, hay lugar para el flamenco y el cante jondo; un afiche de promoción tiene a nuestro personaje caminando con un estuche de guitarra en la mano, y mucho de lo que nos hace vibrar de este instrumento será protagonista de la escena final del film.

Y cuando llega el final de la película es que descubrimos, que tras tantos misterios no hay otra cosa que una sencilla historia impecablemente contada. Para nada poco, excelente mérito si los hay, si repensamos el objetivo mismo del cine, que con el correr del tiempo puso más fuerza en el decorado que en la sustancia.


Imdb: http://www.imdb.com/title/tt1135092/

lunes, 28 de septiembre de 2009

Julia




Julia es una realización del director francés Erik Zonca (recomiendo La vida soñada de los ángeles), filmada en 2008 y situada parte en Los Angeles, EEUU y Tijuana, Mexico.

Julia (interpretada por Tilda Swinton) es una mujer atravesando sus cuarentas. Su vida, tal como se la presenta en los primeros minutos de la película, transcurre entre bares, fiestas y borracheras, despertando en forma alternada en camas ajenas, y con problemas económicos y depresivos que aparecen cuando el sol desnuda el malestar propio de la resaca. Un muy reducido grupo de amigotes que alguna vez fueron parejas ocasionales o vaya saber que, intenta contenerla cálida y afectuosamente, a la vez que la incita a dar por finalizada esta etapa de su vida, justo en el momento en que los años comienzan a transformar en patético lo que alguna vez fue divertido.

Julia no escucha, o trata de hacerlo, pero su pulsión es más poderosa que su voluntad. Cuando llega la noche, se enfunda en un vestido llamativo, se arregla el pelo y el maquillaje, y se vuelve a mostrar en su mejor papel, para así recomenzar el ciclo. En un intento por escapar de la espiral descendente, concurre a las reuniones de Alcohólicos Anónimos, dónde conocerá a Elena (Kate del Castillo), una mujer que padece importantes problemas psiquiátricos, y que ha perdido a su hijo en manos de su suegro millonario, quien lo tiene en custodia.

La desesperación de Elena por recuperar a su hijo tiene los límites de su locura. Elabora un plan descabellado, casi imposible, y le pide ayuda a Julia para llevarlo a cabo, ofreciéndole una enorme suma de dinero a cambio. Julia, indefensa moralmente, vulnerable por dónde se la mire, encontrará la posibilidad de hacer un buen negocio quedándose con el dinero y dejando a la desquiciada Elena reclamando por molinos de viento.




Así como sólo un nombre alcanza para dar título a la película, una actriz del tamaño de Tilda Swinton es suficiente como para hacer brillar a cualquier director de cine. La británica, a esta altura una artista absolutamente todo terreno, compone un papel que le llega a uno hasta los huesos. Se muestra deslumbrante en la noche, entre las copas y la música, y se la deja ver acabada tras la borrachera, con el maquillaje corrido y la ropa fuera de lugar. Actriz sin límites, no duda en enseñar su cuerpo de la manera mas corriente, allí dónde cualquier actriz madura tendría reparos por las normales marcas del paso del tiempo. Ya lo demostró en Zona de guerra (1999), el excelente debut como director de Tim Roth, cuando protagoniza a una mujer embarazada; tras el nacimiento, y ella aparece sin ropas con su bebé recién nacido, mostrando las marcas en su cuerpo de un post parto verdadero, ya que al momento de la filmación acababa de dar a luz a mellizos hacía apenas cuatro meses.

El film sorprende, muta, cambia, como lo hace Julia a lo largo de los devenires de la historia, que le impone distintos roles que hubiera jurado nunca ejercer. Julia, como Tilda, es un verdadero camaleón que se sabe adaptar a las más duras exigencias que le impone el destino de esta historia, y de las que sale caminando como puede: Julia, a los tumbos, con o sin alcohol encima. Tilda, brillante y conmovedora como siempre.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt0903627

martes, 15 de septiembre de 2009

World Trade Center




Para mucha gente, la realidad no sucede hasta que no la refleja el cine. Quienes ya no saben diferenciar lo verdadero de lo ficcional, se sorprenden ante la verificación de que un film está "basado en hechos reales", o por el contrario, se preguntan si una historia particular es una recreación de un hecho auténtico, o es sólo el fruto de la imaginación de alguien.

Como ya se habrá dicho hasta el hartazgo, lo sucedido con las torres gemelas en 2001 superó cualquier ficción. Mi afición al cine me condicionó de una manera tal que empecé a observar la realidad de una forma diferente, y (como muchos otros seguramente), no puedo evitar, ante una noticia de cierto nivel de impacto, preguntarme cuánto tardará en ser llevada al cine, y de que forma. En el caso de las torres, y una vez superado el estupor inicial, recuerdo haber imaginado decenas de fotos de lo que suponía que iba a ser la película de ficción de esta realidad; conociendo la interpretación y utilización que se suele darle al cine en los Estados Unidos, imaginé desde las pelis más panfletarias, hasta las de mayor nivel de golpe bajo, a la vez que no terminaba de cerrar cómo debería ser la forma más equilibrada de hacer esta película, si es que existe alguna.

Saber que Oliver Stone sería el encargado de realizar la película sobre el 11 de septiembre (casi al mismo tiempo apareció United 93, pero con otro enfoque del suceso) fue de alguna forma una noticia auspiciosa, ya que el director garantizaba un importante porcentaje de carga crítica en el film. Por su historial, por lo que hemos visto anteriormente de su obra, se sabe que Stone no usa la bandera norteamericana en sus películas solamente para deducir impuestos; de una forma u otra, siempre aparece una crítica al funcionamiento interno del imperio e importantes observaciones acerca de cómo se hicieron las cosas que son por demás interesantes. Es un director que no teme manchar el bronce de los próceres de su pueblo, y tampoco se encolumna en la línea de los críticos gratuitos en busca de fama efímera: su trabajo es meticuloso, documentado, casi detectivesco.

En la película World Trade Center decidió encarar el film por el lado más obvio (si se quiere), pero a la vez mas novedoso que pudo dar Hollywood: el de los bomberos. Y es que los verdaderos héroes de la jornada esta vez no son ni los generales, ni el presidente de los EEUU (se muestra la noticia de Bush huyendo a ponerse a salvo mientras en su pueblo reina el desconcierto) ni la CIA, ni las organizaciones secretas, ni ningún otro individuo que se precie de su calidad de único. Acá el protagonista es una vez más quienes tuvieron que poner el cuerpo allí cuándo hacía falta: el bombero, el agente de tránsito, el paramédico; por decirlo de alguna manera, los peldaños más bajos de un escalafón que se supone ascendente y evolutivo por mérito de sus propios integrantes.




La película muestra el estupor y la confusión que debió haber reinado en ese momento en el cual todavía se suponía que el avión estrellado contra el edificio se trataba de un accidente; recién aprestados los primeros socorristas a la escena, sucede lo del segundo avión, y vemos como los mismos protagonistas no terminan de entender que es lo que está sucediendo. Yo recuerdo ese día como si fuera hoy: estaba en mi trabajo en Buenos Aires, y las noticias llegaban de a pedazos, uno que estaba escuchando una radio, otro que podía acceder a internet, y no era claro lo que estaba pasando, con lo cual, pude ver a los protagonistas de la película haciéndose casi las mismas preguntas que nosotros en la otra punta del mundo. El mostrar esta confusión tan naturalmente, alejada de la certeza de los investigadores de ficción del cine norteamericano, es un acierto del film: no suelo identificarme mucho con los personajes de este tipo de cine, y que lo haya hecho en parte para mi es una buena prueba de ello.

Nicolas Cage interpreta al jefe de un escuadrón de bomberos de la guarda portuaria, simplemente eso. Se lo ve un hombre común, no es un superhéroe, y su patrulla está conformada por personas como él, ninguna tropa de elite. Se lo ve sobrio, cercano a su gente, muy identificado con un trabajo que no lidia con la resolución de casos complejos o especiales: es un bombero de guardia, simplemente eso. Y tan simplemente eso como lo son los pares con los que trata a lo largo de su tarea ese día: oficiales de tránsito, guardias de seguridad, paramédicos, enfermeros. Stone se encargó de dejar de lado cualquier signo de superioridad militar o policial en el centro de la acción, y ello constituye el objetivo de su película, que es el de homenajear a esa gente que no suele salir habitualmente en las películas y sin embargo está todos los días allí haciendo su trabajo. Y este aislamiento llega a un nivel tal, que la presencia de un marine que sólo puede pronunciar frases sentenciosas resalta con el resto del elenco de forma notable.

Si piensas ver el film, deberías saltearte hasta el final del texto, porque voy a contar algunas partes del final (eso que ahora dicen spoiler, arruinar en español). Un resumen de todo lo anteriormente dicho lo constituye la escena final de la película. Cuando finalmente el personaje de Nicolas Cage es rescatado de los escombros con el último hilo de vida, se ve como es llevado en una camilla por sus mismos pares, aquellos que visten sus mismos uniformes, y que por las circunstancias en que se encontraba atrapado, debieron batallar durante horas para sacarlo. Y mientras es transportado por la larga cadena de brazos por sobre los escombros, vemos cómo él agradece uno a uno a cada uno que porta su camilla, con las pocas fuerzas que le quedan, pero en un gesto que representa un concepto claro de adónde quiere llegar la película y a quienes pretende rendir tributo.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt0469641/

miércoles, 26 de agosto de 2009

La ola




Hay mucho para ver, pero mucho más aún para leer en La ola, la película del director alemán Dennis Gansel. En el sentido estrictamente cinematográfico, la obra es de un ritmo atrapante, bien filmada, y con un guión redondo, sostenido en el libro que Todd Strasser escribió bajo el pseudoónimo de Morton Rhue, y que relata la experiencia llevada a cabo en 1967 en una escuela secundaria de California.

En dicho experimento, el profesor de historia Ron Jones intentó explicar de un modo práctico cómo fue posible que los ciudadanos alemanes no sólo no hicieron nada para evitar el ascenso del régimen nazi al poder, sino que más bien lo promovieron. Para esto, fue manipulando el pensamiento de los jóvenes, introduciendo cambios en principio formales en lo concerniente a la forma de tratarse y comportarse en clase, y posteriormente avanzó en conceptos como el de comunidad organizada y solidaridad con el par. A lo largo de una semana, y sin que (casi) nadie pudiera percibirlo, el grupo se había convertido un una especie de clan cerrado que mostraba ineludibles signos que lo acercaban lentamente al ideario nazi.

¿Cómo sucedió esto? En el film, en la escuela del profesor Wenger (Jürgen Vogel) se realiza un proyecto de ciencias políticas, en el cual cada curso debe manejarse de acuerdo a una forma política determinada. Wenger decide trabajar sobre la Anarquía, pero un profesor de otro curso se le adelanta, y entonces debe optar por otro sistema, la Autocracia. El carisma del maestro hace que muchos alumnos opten por unise a su curso.

Wenger comienza su exposición hablando de la Autocracia, preguntándole a sus alumnos por el significado de esta palabra y sus implicancias. El peso de la historia alemana hace que los jóvenes no tarden en conversar acerca del nazismo, y un breve debate entre ellos instala la pregunta: ¿podría un régimen como el de Hitler volver a instalarse en el poder en la Alemania actual?





Cómo método para encarar el proyecto de la semana, el profesor sugiere una nueva forma de organización de la clase, y siguiendo con los lineamientos de la forma de gobierno en cuestión, surge la necesidad de elegir un líder que los conduzca. Los alumnos coincidieron que el mismo profesor sería el conductor más indicado. Casi inmediatamente decretó cambios en la forma de referirse hacia él, creando un estricto protocolo de permisos para hablar y de formas de dirigirse, ante lo cual, se comenzaron a mostrar los primeros descontentos en el grupo. La crítica no logró sostenerse: Wenger les recordó rápidamente que acababa de ser electo por amplia mayoría y que poseía potestad para tomar las decisiones que creía convenientes.

Con este simple ejemplo se reseña cómo seguirá el resto: La ola es el nombre que ellos mismos se sugieren como grupo, y justamente como una ola los hechos se sucederán de forma que todo pensamiento y reflexión quedará tapado por una vorágine de signos. Ya tienen el nombre, necesitan una vestimenta que los identifique, un logo, un saludo... la idea inicial era formar una comunidad igualitaria y sin altibajos, en dónde el más hábil en una disciplina ayudaba a otro. Para quienes permanecen por fuera del conjunto, el costo de no pertenecer significa poco menos que el aislamiento, y se comienza a ejercer una fuerte presión sobre los jóvenes de la escuela, intentando que formen parte de su mundo y sus consignas, y a la vez, se rechaza y se hace ver a quienes están afuera de lo que ello significa.

Es claramente notable que los adolescentes que conforman el grupo pertenecen a clases burguesas, con (al menos) todas las necesidades básicas satisfechas. Sin embargo, como en todo joven en esa etapa de la vida, prima más la necesidad de pertenecer e identificarse con un grupo que el peso real de una ideología determinada. Sus mayores esfuerzos se centran en cuestiones puramente estéticas: el vestuario, la página de internet, el nombre que los identifique, el saludo. No existe una sola discusión de fondo de hacia dónde dirigirse, tampoco una inclinación o tendencia política determinada ni a un lado ni al otro, (lo cual en un punto considero un acierto de la película, porque demuestra que a este tipo de extremos es posible llegar desde cualquier sitio del espectro político) pero a la vez da elementos claves para entender que la hoquedad de ideas y fundamento facilita la caída en lugares indeseables. También se ve como el docente, en un principio dominador de la situación, con el paso de los días va perdiendo centro y su perspectiva se aleja al punto que no puede ser capaz de vislumbrar la verdadera ola que se viene.

Una buena película para acompañar a los más jóvenes, para refrescar a los desmemoriados y hacer concientizar a los disconformes de todo.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt1063669/

sábado, 22 de agosto de 2009

Una historia de amor sueca




Primer largometraje del director sueco Roy Andersson, realizado en 1970, que cuenta el mundo contemporáneo de su país visto desde los ojos de los jóvenes de aquel entonces. Más que jóvenes, en realidad, casi púberes muchos de ellos, que comienzan a transitar el camino de los primeros impulsos hormonales, en una sociedad que parece debatirse entre el desprejuicio y la insatisfacción conservadora.

Pär es un joven de 15 años, y con sus amigos salen en sus motocicletas a presumir frente a las chicas de su edad, entre las que se encuentra Annika, que tiene 14. Se conocen del barrio, se cruzan seguido en las actividades de sus padres, se miran, dialogan en secreto con sus respectivos amigos... en fin, hacen todo aquello que es patrimonio del mundo de los adolescentes. Todos jóvenes bellísimos, muy rubios, muy pulcros y sin ningún rastro de carencias económicas.

Las familias de ambos chicos muestran en cambio serias grietas en su constitución, representan un modelo de adulto burgués que todo lo tiene pero a la vez todo le falta. Hay severas carencias afectivas entre sus padres. La tía de Annika, muy cercana a ella y con quien comparten largas charlas, es una mujer que no puede rehacer su vida tras una separación conflictiva. Los padres de Annika muestran una relación distante: el hombre de la casa es la quintaesencia de la frustración, y se queja de casi todo lo que sucede en este mundo; su esposa soporta como puede con vergüenza el marido que ha elegido. La situación en la casa de Pär no es mucho más diferente.





Juntos comienzan una relación contada desde su óptica, sus conflictos y sus angustias. La película es un clásico melodrama de jovencitos, pero con el detalle que los adultos parecen ser esta vez los incomprendidos, y quienes cargan con los gestos y las acciones más incomprensibles y contradictoriamente, menos maduras. En este contexto, las situaciones que les toca vivir a los más jóvenes, parecen ser las más espontáneas e inocentes.

La delicada belleza con que Andersson registra los gestos de los chicos, la música justa y precisa que no invade la escena, y los diálogos hechos a medida de quienes deben llevarlos a cabo, hacen de esta película una bellísima muestra de sutileza y un claro ejemplo de que cuando las imágenes tienen una fuerza tan poderosa, no es necesario utilizar más maquillaje encima.

La escena final, con el desenlace de lo que fue una cena para celebrar el encuentro entre ambas familias, muestra lo que más tarde sería una marca de fábrica del cine de Roy Andersson: su especial talento para la utilización del ridículo, como hemos visto en Canciones del segundo piso y Du Levande.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt0065955/

sábado, 1 de agosto de 2009

El niño pez




La última realización de Lucia Puenzo trata la historia de Lala, una jóven hija de un juez y componente de una familia de buen pasar económico de la Argentina. El personaje está encarnado por Inés Efron, lejana pariente de la mítica Paloma Efron, mas conocida como Blackie, periodista, cantante y directora de TV y teatro fallecida hace más de tres décadas. Esta promesa del cine argentino ha transitado desde sus inicios casi en su totalidad papeles difíciles, por intentar un adjetivo. En XXY (2007) hizo de hermafrodita, en El nido vacío (2008) era la hija adolescente del matrimonio protagónico, en La mujer sin cabeza (2008) era la sobrina lesbiana de Verónica, la actriz principal, y en esta obra se mete en la piel de una muchacha lesbiana y con una fuerte carga de conflicto proveniente del seno familiar.

La película abre con La Guayi (Mariana Vitalle, Emme) desunda boca abajo en una cama, con un hombre amacándose acompasamente sobre ella. Luego se viste, sale del lugar que parece ser un vagón de ferrocarril detenido en una playa de maniobras, cruza un descampado y emprende un viaje en tren. En el camino recoge un cachorro de perro que estaba abandonado en una bolsa de residuos.

Y allí comienza una historia que está contada alternadamente en dos espacios de tiempos diferentes, uno que va desde la mitad del film hacia adelante, y la otra que es el resto que completa el relato. El punto de encuentro de ambas historias es el descubrimiento por parte de La Guayi del padre de Lala yaciendo muerto sobre su escritorio. Y también comienza un relato plagado de obviedades y guiños que empalagan hasta el hartazgo. Aparece otro problema recurrente en el cine argentino: el sonido. Hay escenas completas que son casi incompresibles por problemas de audio, y es que está muy fuerte el sonido ambiente, o sencillamente no se entiende lo que dicen los protagonistas. El tono general del film es como menos grave, oscuro, elevando la carga del personaje hasta niveles importantes. Pero las referencias constantes son las que hacen que la obra sea compleja de asimilar como creíble, llegando al punto de soslayar el único punto realmente fantasioso, que es el personaje que da nombre a la película. Para muestra va el siguiente punteo:

· La Guayi es la sirvienta de la casa de Lala (mi hijo me reta cuando digo sirvienta, me aclara que se debe decir "empleada doméstica") Le dicen Guayi por que es (claro) paraguaya, y además de los quehaceres domésticos, se encarga de atender sexualmente al dueño de casa (el Juez), quien la conoce desde que llegó a la casa hace años y dice que la quiere casi como una hija.
· La Guayi en realidad quiere ser cantante (Vitale es cantante profesional, esta es su primera incursión en el cine) Dice le gustaría cantar en guaraní (porque es paraguaya), y hasta ensaya un breve pasaje a capella en una escena.
· El papá de La Guayi es Sócrates, que es paraguayo, y es interpretado por el actor Arnaldo André (que también lo es). Cuenta el film que en su juventud, Sócrates era galán de telenovelas (cómo lo fue el actor durante más de 20 años en la televisión argentina)
· Lala y La Guayi están de novias, y están juntando dinero para escaparse a Paraguay. Lo guardan en una caja de un video de "Alicia en el país de las Maravillas"
· En un tramo de la película La Guayi le muestra a Lala el ómbibus que las llevará a la frontera con el Paraguay, un micro que dice "Transportes del Paraguay"
· A pesar de que se realice con cuadros y joyas robadas, el cruce de la frontera entre ambos países es poco menos complicado que la cola del domingo en la fábrica de pastas.





Podría seguir, pero sería ensañarme. Que de haber nacido en el país guaraní, seguramente esta película me hubiera molestado bastante por los estereotipos, estirados y llevados hasta el hartazgo para contar una historia que amagó con ser fantasiosa y terminó como un policial. Si me asombró una escena que transcurre en una cárcel de mujeres, y apenas comenzada, me preparé para ver todo el catálogo propio de ese tipo de películas (duchas, peleas, violaciones, etc), pero no, ahí parece que primó cierto prejuicio por parte de la dirección y no se vio nada de eso. Que el personaje de La Guayi es de lo más sumiso, componiendo una mujer que es usada por el que se le ponga delante, y además (tal vez lo peor), aceptando este destino como un hecho inexorable en el tránsito que le tocó hacer por la vida, constituye un cuadro poco amigable y para nada reivindicatorio del papel del inmigrante en estos suelos. Y sin caer en un moralismo puritano, haciendo el máximo esfuerzo por saltear estos detalles, el film no ahonda en el único punto que podría haberlo hecho brillar, que es el elemento fantástico antes mencionado del niño-pez en una tierra como la guaraní, pletórica de leyendas fascinantes.

Si XXY era una kermese de metáforas que rondaban la complejísima sexualidad de la protagonista, El niño pez intenta acercarse a la tierra, pero termina embarrada en sus propios preconceptos.


Imdb: http://www.imdb.com/title/tt1235842/

jueves, 25 de junio de 2009

Tren nocturno




En la película Tren Nocturno aparece un señor de aspecto muy misterioso que muere al poco de abordar el tren en cuestión. Los sorprendidos pasajeros que están con él en el vagón, revisan sus pertenencias, con la idea de buscar alguna identificación o algo, y entre sus cosas encuentran una cajita de madera muy extraña, de aspecto algo así como piramidal, sin tapa o forma de abrirse, pero con unas hendijas a modo de respiración que permiten espiar que es lo que hay adentro. Y al mirar es cuando se arma el nudo central de la película: todos se quieren quedar con lo que hay ahí dentro, aunque no va a ser fácil para nosotros saber que es lo que hay dentro.

El tren viaja principalmente de noche, hay mucha nieve y también hace mucho frío, como en todas las películas del género misterio-noche-tren-andando (aunque se nota bastante la mano digital en varias tomas), hay alguna que otra escena donde estamos ahí colgados de la puerta y casi nos caemos, pero lo que sucede con el pasar de los minutos de rodaje, lenta e inexorablemente y casi sin darnos cuenta, es que la película misma se transforma en esa extraña cajita: parece que nos gusta pero no sabemos que estamos mirando. Y pasa al estante de las ya clásicas realizaciones que en realidad no son tales, sino más bien una aparente buena idea sobre la cual trabajar un conflicto, sin pensar cómo más tarde se cierra el rizo. Pareciera que con contar con un buen elemento para armar un litigio, ya se puede empezar a rodar, después vemos como la seguimos, cómo la resolvemos, y si no la resolvemos, no importa. Como film de misterio, se queda corta; como comedia negra, le falta audacia. Y si se trató de darle una onda qualité con la ambientación '60, tal vez buscando que los espectadores vinculen la historia con alguna de Agatha Christie, sería casi una falta de respeto

Lastima ver al amigo Danny Glover haciendo más de él mismo que su personaje. Y no es que conozca personalmente al actor. Lo que pareciera es que el mismo Glover se da cuenta que esta peli no va a caminar, y se lo ve casi desencantado, sin ánimo, preguntándose si tiene sentido seguir trabajando tanto a pesar de su edad. Como cuando aprovecha una parada para hablar con su esposa por teléfono y le dice que se quede tranquila, que ya falta poco para jubilarse y entonces ahí van a poder estar juntos y tranquilos.

Imdb: http://www.imdb.com/title/tt1020055